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Marcas de ayer (Derek)

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Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Dom Ago 21, 2011 11:28 pm

Siento que te conozco hace tiempo
De otro milenio, de otro cielo
Dime si me re recuerdas aún
Sólo con tocar tus manos
Puedo revelarte mi alma
Dime si reconoces mi voz

Era otra noche más y la función ya había terminado, con un saldo bastante a favor. al meos en lo que estaba en mi parte.

Ya era de madrugada y no era mi intención permanecer en el moulin mucho tiempo más, hasta donde supe, aquella noche estaba segura para las personas. El protocolo era sencillo; básicamente me retiraría como todas las noches del lugar y al igual que siempre, regresaría a la academia; seguramente me prepararía un café cargado llegando a las cocinas y, en cuanto tuviese la tasa humeante en mis manos, tomaría mi reproductor de música personal, y me dirigiría al jardín, para beberlo viendo a las estrellas.
Si, no era un protocolo demasiado malo, a excepción de las pocas horas de sueño que tenía. Aquella noche rompí el protocolo.

No era ningún delito, sin embargo, simplemente la sensación de que no debería dirigirme a la academia, de cualquier forma aunque lo hiciere no podría estar viendo las estrellas o admirando la luna con mi siempre buena masa de café. La noche estaba particularmente obscura, apenas pudiendo ser iluminada por las luces artificiales parisinas.

Era la noche de agosto más obscura que había presenciado, estaba segura.

No requería tener un especial cuidado en mi bolso, pero sin embargo ajuste un poco más la ligera gabardina que cubría mi cuerpo y ante una sensación que en si debería parecerme desconocida debido a la nostalgia que había sufrido durante el día entero, me dirigí a cualquier parte donde pudiese encontrar gente. Esto por supuesto me dirigió a el centro comercial.

No, no pretendía hacer compras, esto era algo extraño.. la nostalgia de ese tipo no se curaba con compra alguna, ni siquiera de libros y tampoco era hora para hacerlas. Nada estaba abierto más que una cafetería. Bien.. probaría mi suerte respecto a café en ella.

Si alguien me dijese que las sensaciones de ansiedad podrían incrementarse sin la necesidad e la presencia de Damons, no se lo hubiese creído hasta el momento. Las muñecas me dolían. algo.. no sabía el que, pero algo pasaría.

No.. seguramente simplemente estaba sobre alarmada debido a la noche, eso debía de ser.

El lugar era sin embargo, un lugar cálido, y la música inesperadamente antigua para la condición del lugar. Debido a que era de noche no había demasiadas personas ahí. Sonreí ante un cartel que se encontraba en la entrada, un afiche antiguo sobre una película igualmente vieja... "lo que el viento se levo" vaya... eso si era tener buen gusto.

Pase mi mirada por donde se encontraban los chicos empleados ahí, sonriendo de lado de manera amistosa para aquellos y sin tocar barra, me dirigí exclusivamente a la mesa más aleada, aquella que tenía la mejor vista al exterior, quizás había algo allá afuera que debiese ver.

Me quite el abrigo mientras tanto en un movimiento fluido y elegante y, debido a que tardaban en llegar (algo perfectamente normal, debido a la hora) hice tiempo para acomodar i cabello y acto seguido saque de mi bolso un libro, pequeño, pero más que suficiente para pasar el tiempo.

Un chico se acerco a mi para hacer mi pedido. Sonríe al sentir lo armónico de su ser; aquel chico estaba enamorado. Le vi a los ojos después de esto, corriéndose mi cabello solo un poco, y también sin que me interesara algo de mis cabellos, me interesaba sonreír a el y a su buena ventura. quedo paralizado por unos segundos. asentí quedamente al entenderlo así que simplemente me limite a pedir -un americano cargado y algún pan de zanahoria, por favor- el asintió y sin más, después de un poco de balbuceo, se retiro rumbo a la barra.

Eileen Valmont
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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Lun Ago 22, 2011 12:43 am

-Derek, ¿Puedes ayudarme a mover estas cajas?- A pocos minutos para la una de la madrugada todavía se sentían las risas y voces en la cafetería, si, en Paris la gente no descansaba y menos su tu tienda tenía un letrero de 24 Horas Abierto y el protocolo de tu jefa sea “No descansaremos hasta que el ultimo cliente salga por esa puerta”, suspire de impaciencia, nunca me imaginaba en un lugar como ese. Recordaba que los primeros días sentía nausea por el olor tan fuerte del café y sin contar las múltiples quemadas que me lleve por el vapor caliente del agua hirviendo, algo verdaderamente de locos, ¿Quién lo diría? Yo, alguien con casi 4 títulos universitarios, en un café, atendiendo a somnolientos clientes que no podían quedarse en sus casas -Ya voy- respondí a la gruesa voz de la mujer mayor, para salir corriendo casi “Al rescate” por aquellas enormes cajas llenas de paquetes de azúcar blanca.

Todo se resumía a trabajar para sobrevivir, y es que en realidad siempre había sido así, no importaba cuantos títulos tuvieses, no podías llegar a un lugar simplemente diciendo: “Hola, mi nombre es Derek Princeton, tengo 4 títulos universitarios, apariencia de 24, pero en realidad tengo 100 años de vida, ¿Me puede dar trabajo para ganar un sueldo decente?” con ese tipo de respuesta podía salir directo por una puerta y hasta terminar en un manicomio -Si, la vida es dura- susurre suavemente, poniendo cajas sobres cajas, para luego alzarlas y llevarlas hacia el deposito. Salir por la puerta de atrás y ver aquella noche era algo fantástico, la media luna resaltaba en todo el cielo cubierto de estrellas y el silencio se apoderaban del momento tan majestuoso, si así era la luna a mitad de su crecimiento, ¿Cómo sería la luna llena?, tenía años sin observarla, siempre admirándola por algunas que otras fotos o imágenes de internet, lamentablemente en nuestro estado de transformación obligada, casi no recordábamos nada, y eso era lo triste te todo aquello.

Solté las cajas con cuidado y regrese a la tienda, entrando por la puerta trasera y alistándome para otro turno nocturno al cual cubrir -Hey aquí tienes tu delantal- escuche de mi compañero Billy, el chico que me había enseñado todo desde mi entrada a aquel lugar -¿Gracias?- conteste con el mejor tono de ironía que solo yo sabía hacer -Pero que cascarrabias, ¿Sabes? Desde el primer día fuiste así, ¿Es que acaso es tu verdadera personalidad?- pregunto con tono gracioso y jovial, que para mí la verdad no resultaba ninguna de las dos opciones -¿Y tu trabajo es hacer preguntas?- conteste de forma relajada, enmarcando una ceja y colocándome aquel delantal verde casi obligatoriamente -Vale, pero que genio el tuyo... llego una nueva chica, está en la mesa del fondo, ¿Por qué no la atiendes y quitas esa cara de amargado?- Por un momento olvide mi trabajo y es que era obvio, aparte de ese olor de Café recién echo y de las múltiples conversaciones mi deber era atender a esa muchedumbre, era por aquello que me pagaban -Está bien, iré- conteste suspirando.

Di algunos pasos, evadiendo algunas cajas y agarrando una de las tantas teteras llenas de agua, colocándolas encima de la plancha mientras cerraba por un segundo mis ojos, llevando mis manos a mi frente y sobarla ligeramente. Todo iba en marcha hasta que el nuevo, (si, mas nuevo que yo) choco contra mí, dejando caer toda la charola y parte de la bajilla de la tienda -Pero mira que has hecho- fue tan solo un segundo en el que me provocaba agarrarlo por el cuello y tirarlo encima del mostrador. Lo siento, esa fueron sus únicas palabras, yo era el supervisor de turno y el un chico aprueba en aquel lugar, sin duda aquellas tasas saldrían directo de mi escaso salario -Es que eres… olvídalo, recoge todo esto…- suspire, cerrando mis ojos nuevamente, tratando de calmarme -Disculpe, enseguida lo hago, pero… tome el pedido de aquella chica del fondo, tanto susto y olvide su pedido… lo siento- Si, era lo que me faltaba. ¿Para qué te daban un taco y un bolígrafo? Obviamente para anotar los pedidos… maldición, gente como el sin duda me sacaban de mis cabales -No importa, yo le tomare de nuevo su pedido… Limpia todo esto-

Esquive el montón de trozos en el suelo y salí por la pequeña puerta del mostrador, viendo que todas las miradas del lugar se centraban en mí, observe cada una de ella y aclare mi garganta -Todo está bien, un pequeño incidente- aclare a los pocos grupos que en menos de un segundo siguieron su conversación -Lo que me faltaba, dar la cara por el chico- exclame para luego buscar con la mirada a la chica de la mesa del rincón, de espalda a mí y con un libro entre manos, me dirigí con pasos firmes a su mesa, sacando el talonario y el bolígrafo, preparando para tomar su orden y tratando de calmarme por todo lo sucedido.

Me pare frente a su mesa y suspire levemente -Disculpe, tuvimos un pequeño problema en la cocina, me podría repetir la orden, siento las molestias- comente en tono calmado, llevando el bolígrafo a la hoja y cerrando mis ojos, sin siquiera percatarme de su rostro ni su apariencia, ¿Qué más daba? Sería un café o si acaso algún otro bocadillo que traer a la mesa 7, aquel incidente sin duda me había puesto de malas como para que tener que sonreír felizmente ante el cliente.

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Lun Ago 22, 2011 3:38 am

Siempre, por alguna razón, había amado los clásicos y no necesariamente lo que los demás consideraban básicos de la literatura.
Era algo a lo que mi padre solía citar con frecuencia. El siempre imagino que yo, debido a mi carácter tenía la irrevocable fascinación hacía la comedia romántica, o el romanticismo mismo simplemente porque era lo que se podría esperar.
No.. desde niña había tenido esa rara preferencia, donde brillaba "cumbres borrascosas" sobre "orgullo y prejuicio"

En mi opinión, cumbres borrascosas era un libro al que nunca se le había hecho justicia. Resultaba excelso en cuanto a lo visceral que podrían ser los personajes, al amor y la tragedia. Solo había que pensar en Heatcliff, un ser abominable por las circunstancias mismas, que, amo a una chica incluso después de su muerte, hasta llegar a prodigar venganzas y, finalmente, morir buscando ir a donde ella estaba.

Siempre, desde niña, me había impresionado esa parte y, por ende, mi volumen de orgullo y prejuicio tenía una parte francamente gastada, la pare en que Heatcliff reo a su amada y reciente muerta a atormentarlo, a amargar por siempre su vida, a volverlo loco, siempre y cuando su fantasma estuviera con el, siempre y cuando ella estuviera con el.

Ese tipo de gustos prevalecieron inexplicablemente, aunque, si debía ser sincera, con el tiempo fui olvidando esa novela, esa historia y un poco de aquel gusto. Hasta hacía poco.

Cambie de pagina moviendo el cuello de un lado hacia otro, por el simple placer de sentirme viva, antes de continuar y entonces apareció aquella frases, subrayadas hacía tanto, porque siempre me había llamado la atención.

"- ¡Ojalá sea tan suave su despertar en el otro mundo!
- ¡Ojala despierte en tormento! Sí, ha mentido hasta el final, Catalina Earnshaw, ¡Quiera dios que no descanses mientras yo viva! ¡Dijiste que te maté! ¡Pues sígueme! Si las víctimas persiguen a sus asesinos, ¡Sígueme! Si hay espíritus que andan errantes por el mundo, quédate siempre conmigo, toma cualquier forma, ¡Vuélveme loco! ¡Pero por favor!, no me dejes en este abismo en donde no puedo hallarte. ¡Oh dios mío! ¡¿Cómo decírtelo?! ¡Yo no puedo vivir sin mi vida! no, ¡Yo no puedo vivir sin mi alma! "

Lo cierto era que esa frase me significaba mucho y , estaba segura, si yo hubiese sido Catalina, haría lo imposible por velar cada uno de sus pasos.
Una idea romántica pero al fin y al cabo, que yo supiera, las cosas no funcionaban así; aunque me gustaría.

Y, de repente, cumbres borrascosas, dejo de tener importancia.

Esa voz. Que potente era esa voz!, capaz de atravesar incluso los mismos cielos, estaba segura, y ni siquiera requería gran esfuerzo para hacerse notar. Debía de reconocerla en cualquier parte, aunque lo cierto era que no podría conocerle...
Me volví a donde aquella voz, un chico diferente, desde luego y encontré una bella visión.

Un hombre, eso encontré, de mi edad o probablemente mayor que yo, piel.. agh! piel hermosa, mirada azul penetrante e inquietante, labios inexpresivos y enigmáticos.. si, era muy muy atractivo, y ni siquiera era un Damon para justificar su atractivo de esa manera.

Mis labios se entre abrieron, intentando articulares lógicas y congruentes; algo que no me hiciera ver como una niña tonta, una adolecente envuelta en un mar de hormonas ante un desconocido de un atractivo físico razonable.. mis labios se movieron, más no emitieron palabras. Era de locos.. de tontos, cursis, hormonales y locos; específicamente.

Bastaba ya, solo era un chico guapo en un café, nada del otro mundo. Sonreí un poco divertida de mi lapsus anterior y mi sonrisa creció para con el chico a la par de que mi libro era colocado por completo, a un lado -no se preocupe, es de noche y si tuviese prisa alguna, ni siquiera habría venido aquí...- hice una pausa al momento en el que sus ojos se clavaron en mi ser, ¿es que era que el hombre quería perforarme la cabeza con la mirada?. Enarque una ceja, preguntándome el porqué de repente parecía a punto de romper su bolígrafo -... al igual que todos, y si los demás lo niegan, es que muy seguramente estén mintiendo-
Nada, el chico parecía hecho de piedra y no, en serio, de verdad, no podría ser un Damon; de serlo lo podría sentir y no tenía mucho de demoniaco en el, estaba segura. Por un momento sentí un sonrojo en mis mejillas y poco más adelante baje la mirada solo para concentrarme en acomodar un poco mi pelo, solo detrás de mi oreja izquierda para restar importancia a el infortunio. -quisiera un caf...- de repente ya no quería café, algo raro en mi debido a que el café se encontraba en una u buena posición en cuanto a mis adicciones personales. -quisiera un te de limón con un poco de leche y miel y pan de zanahoria, si es que tienen- mejor... de repente el te de limón era la mejor opción para pedir, mejor que aquel aroma embriagador. nuevamente, de locos.

No anoto nada, ni siquiera un asentimiento. Es que acaso estaba hablando con algún tipo de fantasma?, podría ser, podría ser algo que los demás no veían.. después de todo, no era la primera vez.
No era un ángel caído, ni mucho menos, solo una humano con habilidades, pero, si había que preocuparse por las almas, evidentemente, me preocuparía por aquél chico que ya había perdido color y que al parecer aún no decidía el como mirarme, dado la oscilación de su sus ojos -estas bien?- no, evidentemente no lo estaba. a nuestro alrededor no había muchas personas, era lo bueno de nuestra situación geográfica así que ni siquiera lo medite. Solo basto un segundo para pararme y otro más para tocarle. Sus músculos se tensaron y por mi parte, algo dentro de mi se revolvió con fuerza, seguramente, la precaución y el estado de alerta que tan marcado a fuego tenía ya. No hice caso de esta precaución.

-respira y siéntate, no me lo tomes a mal, pero si quieres y puedes, siéntate conmigo unos instantes, por favor- su mirada impacto en la mía, desesperada podría adivinar, furiosa, de igual manera. un ermitaño. Pero.. acaso no todos lo éramos en algún punto y momento? mi rostro se ladeo hacía mi izquierda mientras que, con suavidad comenzaba a dirigirle hacía el asiento más cercano -por favor- susurre mientras le dedicaba una sonrisa tierna y un tono de voz que se me antojaba irresistible, después de todo era un ruego quedo, pero intimo, y mi orgullo no se desvanecería al hacerlo.

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Lun Ago 22, 2011 6:42 pm

La nada… era ese espacio inexplicable donde tal vez muchos de nosotros nos encontrábamos en algún momento de nuestras vidas, los problemas, las preocupaciones, el cansancio, todo apoyando para que en el más mínimo parpadeo de ojos te sumergiera en aquel mundo en donde tu conciencia te cuestionaba tal y como un dios en tu mente. Suspire ligeramente escuchando el sonido casi imperceptible del aire llenando mis pulmones y dejándolo salir en un soplo de aire caliente, di vuelta a mi cuello suavemente y relaje los músculos, todo en un método de preparación y relajación, fue un momento de absoluta calma en donde podía escuchar todas esas voces a mi alrededor, cualquier detalle escapado en un sonido y hasta formando una melodía.

Todo era agradable, incluso resultaba perfecto en el momento que solo duraría pocos segundos, siendo interrumpido por aquella ligera voz… y de repente ese olor que despedía aquella chica invadió mi cuerpo, era su perfume con el que bañaba su piel cada mañana y que perduraba hasta el anochecer, el aroma que tanto me recordaba a ella y me hacía imposible olvidar. Inmediatamente abrí mis ojos de golpe, clavándolos fijamente en su mirada… mis piernas no respondían y mi cuerpo se entumeció completamente, solo podía apretar mis manos fuertemente, casi doblando aquel bolígrafo que sostenía… Era ella, había regresado… o solo era una imagen de mi pensamiento, víctima de los nervios y las preocupaciones… víctima de todos aquellos recuerdos lejanos que había jurado en no pensar… victima ante una vulnerabilidad que me perseguía desde aquel momento que tanto intente olvidar…

Mis ojos recorrieron su fino rostro nuevamente, sus delicados labios y su repentina sonrisa que siempre emergía de ella… ¿Y luego? Sus frágiles manos posándose en sus cabellos castaños, acomodando algunos mechones para luego agachar su mirada y pasar desapercibida como si no me conociese ¿Quién era ella? ¿Por qué no podía moverme?... Su voz, interrumpió de nuevo el silencio, balbuceando palabras que no era capaz de comprender, maldición ¿Qué me ocurría? De nuevo su voz jugueteando con las palabras, cambiando de opinión rápidamente y pidiendo otra orden diferente "Té de limón con un poco de leche y miel, acompañado de un pan de zanahoria” palabras que por más que escribiera en mi mente no lograba recordar.

Todo empezó a darme vuelta, mi mente me bombardeaba de imágenes de recuerdos pasados seguido de un pequeño chillido que poco a poco iba aumentando con el paso de los segundos, gire mi rostro para encontrarme en un remolino de imágenes, de olores confusos -En… Enseguida- pronuncie con voz quebradiza, pifiando en un movimiento con mi pierna derecha, casi a punto de caer en los suelos. Bastaron segundos cuando sentí aquel chillido de la silla raspando las baldosas del suelo e inmediatamente sentir sus dedos casi acariciando mi piel que se tornó de gallina al primer contacto. Mis ojos de nuevo se posaron en los de ella, girando suavemente a su posición y escuchando sus palabras.

¿Sentarme?... ¿Y con ella? mi cuerpo pedía a gritos salir de aquel lugar, de escapar de aquella realidad, de gritarle que no me tocase, ni tan siquiera que me rosase la piel, pero… no podía, no podía dirigirle alguna palabra, no podía contestar a su voz, no podía rechazar su petición… o al menos eso pensaba -No, no, estoy bien… es tan solo un mareo…- fueron mis palabras frágiles, un intento de decir que no necesitaba de ella, que ya no la quería entre mis pensamientos, entre mi vida… Y basto con su sonrisa tierna para hacerme estallar por dentro -Tome asiento, ya vengo con su pedido…- musite suavemente para alejarme de ella con paso tangibles.

Fue una caminata rápida, o por lo menos así lo había asimilado, empuje con fuerza la puerta del baño de empleados con mis brazos, casi embistiéndola, haciendo gran estruendo, colocando el seguro y cayendo de rodillas en aquel pequeño cubículo -Hey Derek ¿Te encuentras bien?- escuche tras la puerta, ¿Qué responder? ¿En qué realidad me encontraba? ¿Que había sido aquel… fantasma de afuera? ¿Un Damons tal vez? -Si estoy bien… una pequeña urgencia- grite lo más que pude, aunque solo saliese un tono común en mí.

El frio del piso, la luz amarilla del foco y mis ojos vacilantes apreciando los detalles del suelo -Pandora…- susurre calmadamente, cerrando mis ojos y reviviendo todos aquellos recuerdos nuevamente… su aroma, su sonrisa, ella… la chica que estaba ahí afuera… no era más que solo una sombra de Pandora, un cuerpo de carne y hueso que robaba su apariencia, un alter ego que simulaba todos sus movimientos a la perfección… su voz, su rostro, todo no más que una barata imitación ¿Y qué de que me valía aquel argumento? Pandora no debía existir, de hecho… no tenía que haber existido o nacido… así no tendría que cargar con aquel dolor que sentía… pero ella…

Con cuidado me alce robre mis pies, poco a poco levantándome, apoyándome del lava manos y mirándome de reojo en aquel sucio espejo. Yo, yo no era más que su sombra, al igual que aquella chica, por mi culpa aquel recuerdo mantenía viva su presencia -Te odio Derek… te odio por el simple hecho de no haberla protegido- esa era mi verdadero rencor… mi verdadero ser atrapado en un cuerpo con una simple voluntad. Di vueltas a la pieza de metal, bañando mi cara constantemente con el líquido que fluía, cerré el chorro y con mi delantal seque parte de mi rostro… era hora de dar la cara.

-Hey Billy, Café y Pan de Zanahoria- pronuncie de forma segura, saliendo de aquel cubículo, era momento de olvidar todo aquello, toda la situación… era solo un cliente más -Aquí está la orden ¿Te sientes mejor?- y su tono de preocupación me hizo pensar que a pesar de todo aquello, por lo menos algunos si se preocupaban por mí -Si… Volvamos al trabajo- dije enérgicamente, respirando hondo, cogiendo la charola, para luego atravesar el mostrador y llevar personalmente la orden.

-Aquí tiene señorita… siento la tardanza- pronuncie con una fingida sonrisa, tratando de no ver su rostro nuevamente, no de nuevo el rostros por el que me había desbocado alguna vez.

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Lun Ago 22, 2011 8:00 pm

Raro, no había alguna otra manera de describir su reacción. Era casi como si mi tacto le quemase la piel, y ni siquiera hubo necesidad alguna de que su voz sonara cortante.. su voz no era ni por asomo agresiva, pero si controlada, y con una nota de agonía e desesperación que al menos para mi no pasaría desapercibida.

Asentí en silencio a su urgencia de salir cuanto antes de ahí mismo, era un extraño, tal vez me había tomado libertades y atribuciones que no me correspondiesen.
Prácticamente había huido, debería carecer de importancia; era solo un chico al que de repente le dio pánico inmenso el verme a los ojos... tal vez era algún nuevo tipo de religión donde lo que había hecho, el tocarle, estaba prohibido.

No pude evitarlo, le seguí con la mirada hasta que el desapareció de entre las puertas, asiéndolo también en mi campo visual y mis dedos tamborilearon sobre la mesa, no por impaciencia si no por necesidad misma, por preocupación y curiosidad por igual. Estaba segura, no le conocía.. entonces, porque repudiar a alguien que no le había hecho ni el más ínfimo daño?... de verdad me repudiaba o solamente era una percepción exagerada de mi mente?

-vamos Eileen, esto es solo una nimiedad, solo le verás unos segundos más, tomarás tu te y tu pan y después saldrás de su vida del mismo modo en que el saldrá de la tuya- me repetí un par de veces, todas de formas mentales mientras me recargaba en el respaldo de mi asiento y dirigía mi vista al exterior. Era lo mejor, concentrarse en otras cosas... aunque lo cierto fue que jamás me concentré en aquella oscuridad externa, si no en el reflejo que aquel vidrio me podría prodigar, casi vigilando el momento en el que aquel chico regresara... claro, si es que regresaba.

Dos minutos me bastaron para decidir preguntar por el al primer camarero que paso cercano a mi.. no era necesario que el viniese a mi mesa, porque para eso tenía dos piernas, no? yo iría directo a el justo hasta interponerme en su camino. el paro de inmediato y ante la tentativa de posibles charolas abandonadas ante la acción de la gravedad, soporte aquella superficie de metal con mis manos.
-hola- un saludo fresco y amistoso, nada del otro mundo. El chico de melena obscura me regalo su mirada, y al menos el, no parecía temerme demasiado. Sonreí por el hecho... -hay un chico alto de ojos azules, ligeramente rubio, hace poco me atendió... dime, esta bien?- su mirada de extrañeza era todo un logro, de no estar tan preocupada seguramente me reiría por el hecho y lo calmaría.. no ocurrió así, debía de explicarme -es decir, solo me preocupe por su bienestar-

Claro, las reacciones no se hicieron esperar. Podía al menos leer lo que su ente propagaba tan solo con verle el rostro. Claro, pensaba que e había quedado prendada de su compañero. cerré los ojos asimilándolo. ¿que mas daba lo que pensara? si eso me facilitaba saber de el, entonces que creyese lo que deseara. Abrí los ojos cuanto antes para exigir con ellos una respuesta. complaciente si, al menos estaba en los lavabos, me pidió mi nombre para decirle que lo buscaba. evidentemente me negué -no pasa nada, es mejor si no sabe mi nombre, además... ni siquiera le conozco-

Cierto, no le conocía. Debería dejar de preocuparme por almas que estaban perfectas y sin riesgos.. tal vez incluso debería preocupare más por mi y mi pequeña y nueva fascinación por meterme en problemas inexistentes.

Regrese entonces a mi mesa, retome mi asiento y guarde mi libro, no importaba, siempre podría leer más adelante.
Por un momento,m e vi tentada a salir del lugar. No tenía porque esperar, ni siquiera tenía tanta hambre así que bien podría pasar de mi pedido dejar el monto del mismo para no afectar a nadie y salir de aquel lugar. No necesitaba volver a frecuentar esa cafetería y ni siquiera causaría algún otro estrago a aquel hombre. El chico de los estragos, el chico que no debería estar ahí.

Por una razón inexplicable, no me había ido y, justo cuando ya había tomado la decisión de salir de una vez por todas, el apareció, sonriéndome.

No le conocía pero esa sonrisa tan encantadora era un buen engaño, más no era suficiente. Aquella sonrisa en flor en sus labios no llegaba a sus ojos. Sonreí con cortesía y acepte el pan de zanahoria y el café. Fruncí mis labios apenas, un pequeño mohín lleno de curiosidad. No, no le diría nada respecto a la orden errónea, no de momento aunque me fue grato de manera extraña, el que el chico hubiese errado mi petición.. casi me sentí bien por ello.

-no se preocupe, esta perfecto aunque creo que reservaré el café para llevar- tal vez, después, cuando el no estuviese frente de mi, o al menos cercano de mi, lo tomaría.

Mi diestra se hizo de aquel tenedor y con el pique un pequeño pedazo de pan, el cual no llego a mis labios. El tenedor quedo abandonado en automático -estas bien?- volvía preguntar de manera casi insistente. me adelante a explicare mejor antes de que pudiera proferir algo -luces fatigado, espero no te moleste el comentario, pero creo que deberías toar un pequeño descanso.. y no necesariamente conmigo, solo quiero que estés bien- solo quiero que no me temas, acoto mi mete al verle a los ojos. suspire y cerré los ojos cuanto antes.. sabía lo que se venía.. le diría con honestidad parte de mis pensamientos aunque al omento de hacerlo, lo hice con los ojos cerrados -suena extraño, pero parece que has visto un fantasma, o que soy alguna clase de espanto, dime que lo soy si es así. Prometo no ofenderme si lo dices pero nos ahorraremos miles de cosas, por ejemplo… no volveré a el café y tu seguirás en paz-

entones abrí los ojos para de nuevo enfrentare a los suyos quería que quedase bien claro -nadie saldrá herido, te lo prometo- una promesa que cumpliría porque, de alguna manera una parte de mi deseaba verle feliz… casi de maneras desesperadas.

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Lun Ago 22, 2011 10:22 pm

Cada segundo que pasaba en frente de ella eran años en los que el tiempo retrocedía, años en donde todo era diferente, en donde las cosas eran más complicadas, vivir era un hecho y una realidad, la perdida de tus amigos, de tus familiares, de tus seres queridos, pero, a la final no importaba cuanto retrocediese atras, la realidad era ese momento, aquel retrato realista de ella, aquellos ojos enjuiciándome y tal vez hasta probándome, ¿Cuánto tiempo seguiría aguantando aquello? Sentí el inmenso sonar de sus cubiertos, viendo como su tenedor atravesaba aquella pieza de bocadillo, pero no logro salir del plato.

Un segundo, tan solo un segundo más y podía retirarme, pero todo se hacía más complicado ¿Por qué si no me conocía insistía tanto? ¿Por qué se preocupaba por un desconocido? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?, aquella pregunta sucumbía mi cabeza, no prometía dejarme en paz hasta obtener tan solo una explicación de aquello, una lógica y certera, en donde todo fuese una mentira más que una realidad, en donde me pellizcaría y despertaría de aquel sueño en mi sofá… Pero no, aquello era solo la realidad y tenía que afrontarlo -Si, lo estoy… no se preocupe- conteste ante su pregunta con un tono serio, agachando mi cabeza, perdiendo mi vista hacia su bocadillo de verdura, sin dedicarle una mirada a la cual haría todo peor.

Rápidamente sus labios replicaron, haciendo otra pregunta sin darme tiempo de retirarme… era casi una insistencia de su parte, o tal vez solo era mi forma de pensar… -No pasa nada, no tengo tiempo para descansar… debo trabajar y… estoy bien, gracias por preocuparse- comente, parpadeando constantemente y sin querer cayendo de nuevo es sus acaramelados ojos, tal y como los recordaba. Suspire suavemente, desviando la mirada constantemente pero sin ningún resultado, no podía dejar de mirarla y menos si sus ojos estaban clavados en mi… me sentirá como el total idiota frente a ella, uno que no podía ni siquiera hablar con normalidad sin parecer más que un simple mesero de aquel Café.

Sus ojos se cerraron ¿Era mi momento de escapar? Era una actitud de cobardía si lo hacía y aunque lo deseara con todos las fuerzas mi deber era continuar al lado de ella… por lo menos para servirle como mesero. Su voz se tornó con el sentimiento de la culpabilidad, ¿Fantasma? ¿Espanto? Era más que eso, era mi propia pesadilla hecha realidad, una en la que la mujer que tanto desee estuviese a mi lado, y el hecho de no coincidir con las leyes naturales lo hacía una idea más que terrible. Al culminat sus palabras sus ojos se abrieron, notando el mismo nerviosismo frio en mi cuerpo -Nadie saldría herido más que yo…- murmure suavemente mientras volteaba hacia el mostrador, tratando de no llamar la atención por mi tardanza. Suspire fuertemente para tomar asiento en frente de ella y confesar lo que tanto preocupaba a la chica -Lo ci…- hice una pausa en el cual cerré mis ojos rápidamente, tomando aire, como un pequeño impulso a dejar salir -Lo cierto es que eres idéntica a una amiga… que falleció hace algunos años- comente en un tono relajado, entrelazando mis dedos y apoyando mis codos de la mesa, admirando cada partícula de su presencia… si era la última vez que la veía, por lo menos quería hacerme un recuerdo más reciente, así nunca permitiría que su imagen se borrara de mi mente.

Un minuto de silencio basto como para ponerme nuevamente de pie -Ahora por favor quiero que cumplas tu promesa- pronuncie, mientras me acercaba a su rostro, dejando salir toda mi seriedad en mis palabras, no importaba si aquello sonaba brusco, o si la lastimaba… era lo mejor… o por lo menos para mí lo era -No quiero que vuelvas a pisar este Café ¿Entiendes?- culmine de la manera más visceral mientras deslizaba mis dedo por su tasa de café -Ahora si me disculpa, le pondré esto para llevar, lo puede retirar cuando cancele- cogí la tasa bruscamente, derramando un poco de café en la mesa y caminando rápidamente hacia el mostrador… Lo había hecho, le había dado fin a aquel asunto que había dejado pendiente con el correr de los años, no más Pandora, ella solo me lastimaba, solo afloraba lo débil que era y los manipulable que a veces podría llegar a ser.

-Hey Billy, ¿Puedo tomar un descanso?- y me importo un bledo su respuesta cuando estaba atravesando la puerta trasera, llegando al depósito. ¿Qué había hecho? Coloque mis manos en mi nuca, en un intento desesperado de tratar de saber lo que hacía -Maldición ¿Por qué?- alegaba a la nada para luego patear fuertemente las cajas, bajando bruscamente la mirada y arrepintiéndome por todo. ¿Eso era en realidad lo que quería? Deslice mi diestra por mi bolcillo, sacando una caja de cigarrillos previamente abierta, coloque uno en mi boca mientras chascaba la tuerca del encendedor, sentir y disfrutar del humo del tabaco sobre mí me calmaba un poco, me deje llevar por la tranquilidad de aquella noche y me senté en la acera, rascando mi cabeza, buscando algún tipo de explicación, ¿Acaso no era mejor tenerla cerca? ¿De saber de ella? ¿De comprender aquella chica que tanto se parecía a ella?, no sin antes pensar que sería un completo imbécil tras una ridícula mentira. ¿Y que era aquello? ¿Un juego del destino? o ¿Acaso estaba a punto de volverme loco?, el cigarrillo se consumía poco a poco y no había respuesta que deducir.

Y en ese momento, fue casi una actitud bipolar, sonreí felizmente sin ninguna explicación -Es tan hermosa como la recordaba...- dije en un suspiro, soplando todo aquel humo lleno de toxinas que tanto me relajaba. Y tal como un comportamiento obsesivo, quería verla de nuevo, recordarla… pero más que eso, verla, ver su imagen que no se desvaneció en el tiempo, que no era producto de mi conciencia o de algún sueño… Aún estaba a tiempo, podía facturar su compra… de despedirme de ella para siempre. Tire mi cigarrillo y me pare rápidamente, pisando contra el suelo y dándome vueltas para entrar en aquella tienda, pero tan pronto como toque la palanca de aquella puerta mis ánimos bajaron -Solo, solo soy un completo idiota- no podía creer aquello, una actitud totalmente contraria a las de hace minutos ¿Qué me ocurría? No eran más que las terribles ganas de volver a verla… ¿Qué estaba a punto de hacer?

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Lun Ago 22, 2011 11:22 pm

No esperaba un romance entre el chico y mi persona. Si, era soberbiamente atractivo..y si no tenía cuidado bien podría sentirme atraída irrevocablemente a el. Claro, si no fuese tan mezquino en su trato.

Arquee mi ceja de inmediato. una amiga que había muerto, eso lo entendía bien, el dolor que representaba el recordarle, más no así su falta de educación. Me había corrido.

Claro, a su paso dejo una la de destrucción a base de café derramado un estupor de bastante magnitud.

-no me lo creo…- murmure aún impresionada. Se cancelará? inverosímil... en mi experiencia propia, no solía equivocarme en las personas, aunque claro, para todo había una primera vez.

De repente, supe que así fuera el más apuesto, así me hubiese sentido atraída hacía el por unos instantes, era tan desagradable como podría serlo cuasimodo; aunque con una gran diferencia: cuasimodo si tenía un alma hermosa, un alma de la cual enamorarse y el.. estaba cerrado y en su pequeño cuadro que tenía por universo podría ser el más nefasto.

No necesitaba más de eso. -bien, tu te lo pierdes y yo me lo ahorro, mequetrefe- levante mi mentón y con todo orgullo coloque de nueva cuenta aquella gabardina obscura sobre mi cuerpo, tome mi bolso, deje el pago por aquello que ni siquiera tome y sin más salí del lugar.

Lo prometido era deuda, no volvería a estar en aquel café, le dejaría a el y esa nube de lo que sea que tuviese, con sus lamentos en búsqueda de algún tipo de culpable, o algún objetivo de aprensión.

Había algo bueno del viento nocturno; era frio, y tal vez era lo mejor para helar las ganas que tenía por decirle a la cara que era un mequetrefe, se lo merecía después de todo yo lo merecía también. En definitiva preocupare por alguien así no era bueno para mi salud.

Camine entonces, solo unos pasos, hasta que, en un cruce de callejón, el viento helado apunto en dirección directa, y de manera contundente, a aquel callejón.

Según lo que sabía, las señales siempre eran sutiles, pero habían de ser bien interpretadas y los estruendos provenientes de el no auguraban algo demasiado bueno.

Acto seguido yacía dirigiéndome a donde había tanto revuelo, podría ser un perro o bien, podría ser mínimamente un atraco.
Con suma delicadeza me acerque de a poco, solo para encontrar el perfil apenas iluminado de un hombre, que yacía hablando solo. y esa voz si la conocía. Era el. De nueva cuenta algo en mi brinco, pero de igual manera brinco esa parte de mi que seguía molesta.

-si, eso es algo muy probable- argumente en el acto, apenas escuchar su voz. Seguramente me cruzaría de brazos solo para hacerle frente, pero, lejos de eso mi diestra se encontraba dudativa, entre si tocarle la suya que yacía sobre la palanca o bien regresar a un lugar seguro. Finalmente evite tocarle, pero de todas formas ahora ya tenía su atención.

-esto no es la cafetería, así que no transgredo mi promesa- mencione casi jovialmente mientras el me miraba de maneras penetrantes. No, no bajaría a la mirada ante esa calidad de ojos, ni a las cosas que ellos me gritaban -No demoraré nada y es cierto; no tienes porque volver a verme, pero de igual manera no tengo porque soportar tus desplantes- hice una pausa y le rete con la mirada, con la sonrisa… con el alma -me parezco a alguien que murió, eso lo entiendo.. pero eso no explica lo hostil que eres, ni lo ruin de tu trato-

Un viento helado nos dio con fuerza, haciendo mecer mis cabellos, lo mismo que los suyos, aunque de manera más suave, haciendo ligeras hondas que parecían un mar que en otras circunstancias, me habrían encantado. No, no era momento de eso.

-me preocupe por ti, ¿entiendes? y no es que pida una medalla al merito, porque seguro hay más personas en este mundo que lo hacen.. pero exijo una satisfacción. Que es lo que quieres? que nadie te note?, crees que no necesitas a nadie? o es que acaso crees que los demás deben pagar las consecuencias porque se parezcan a otro alguien.... bien, pues así sea, tu seguirás entonces en este café, amargándole el día o la noche a algunas personas, que inevitablemente saldrán de tu vida por elección propia, mientras que tu seguirás en tu infierno personal desdeñando cualquier caricia al alma...-

Hice una pausa y recupere el aire

-piénsalo, estas vivo por algo y ese algo no es para hacer y ser miserable... tonto, esta noche alguien se intereso en ti y esta noche tu lo desdeñaste.. tu... no se como te llamas pero tu... tu eres bestial-


No me podría dar miedo el, de cualquier forma estaba más que preparada para cualquier cosa. No le di tiempo para responder. Ajuste mi gabardina y sin más me di la media vuelta -hasta otra vida, supongo-

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Miér Ago 24, 2011 11:24 pm

Un gélido aire abatió contra mí, revolviendo aquel delantal verde que llevaba puesto. Su voz apareció de la nada, reprochándome como en un acto de mi conciencia, llegue a pensar que en definitivo esta sería la verdadera prueba en la que me volvía totalmente loco, que sería la noche en donde todos mis sentimientos reprimidos explotarían de algún modo, pero por suerte (o no tanta) ella se encontraba detrás mí -Bien, no es la cafetería… entonces entrare, así no tendré que escucharte- Comente presionando la palanca la cual no cedía de ninguna forma -Maldición… Billy, abre la puerta- grite fuertemente, tocando con fuerza pero sin ser escuchado.

Ya no había donde escapar, era momento de voltearme, de mirarle a los ojos y escuchar todas sus palabras, me voltee rápidamente, sin dedicarle ninguna expresión facial, casi ignorando su mirada. Deje que sus labios expresaran todo lo que tenían que decirme, todo lo que sentían hacia mí en solo los pocos minutos de haberme conocido, y la verdad es poco me importaba su opinión, estaba decidido a olvidar todos aquellos sentimientos del pasado, los dolores que alguna vez me causo y el rencor que sentía hacia ella.

Mi rabia aumentaba, ¿Solo me había dado vuelta para dejar que su “nueva versión” me apuñalase de nuevo con sus palabras?, mis ojos solo se enfocaban en los suyos, viendo como cada palabras que brotaba de sus labios saliese con un rencor inexplicable. ¿Por qué se preocupaba por mí? Volví a plantearme aquella pregunta, ¿Acaso no era solo un desconocido para ella?. Hizo una pequeña pausa para acomodar su gabardina y si tan siquiera darme la oportunidad de defenderme, se dio vuelta, pronunciando aquellas palabras que retumbarían en mi cabeza “Hasta otra vida… supongo”.

-No- grite, mientras me acercaba a ella desesperadamente, ¿A qué se refería con aquella expresión? Ella había muerto… yo mismo la había enterrado… -No, no y no- dije agarrándola de su suave mano, sintiendo un pequeño choque eléctrico, como si algo me dijera que no me atreviese a ponerle un dedo encima -Te estoy hablando- dije insistiendo, cogiéndola por el hombro y dándole vuelta bruscamente, haciendo que se fijara en mi de una manera obligada -¿Crees que puedes venir a pisotearme cuando te dé la gana? ¿Crees que mi importa lo que sientas por mi… tú y alguna otra persona? Tal vez tengas razón y seré una bestia, una inmunda que no es capaz de sentir ni una gota de agradecimiento por personas como tú, pero eso no te da el derecho de reclamarme ni de amargarme mi noche… SI!, mi infeliz noche… No necesito tus condolencias ni tus lastima… Es que no entiendes… Argh!!! MALDICION- ¿Quién era ella para venir a hacer lo que le diera la gana conmigo? tan rápido como surgieron mis palabras, aparté mi mirada de la suya, dando vueltas, apretándome la cabeza y pateando fuertemente las cajas repetidas veces, nada se comparaba con aquella desesperación que sentía.

-Vete, vete de aquí y déjame en paz… necesito estar en silencio… déjame, déjame solo una vez más, como lo hiciste aquel día…- pronuncie en silencio -Nunca te preocupaste por mi… ¿Por qué ahora vienes a hacerlo? ¿Por qué me atormentas después de tanto tiempo? Respóndeme, te exijo una respuesta…- acuse, volteando mi mirada a su fruncido rostro -Dime… ¿Qué ganas con hacerlo?...- pronuncie acercándome a ella, en donde mi rabia era más que una simple expresión, donde mis ojos la observaría con más detalle, casi sintiendo su mismo respirar -¿Por qué? ¿Por qué Pandora?- susurre, todo me daba vueltas, sentía una presión en mi pecho, ¿Tal vez sería el momento de mi muerte? ¿Tal vez aquel día había llegado e ignorado mi condición de inmortalidad? Si cerraba mis ojos tal vez no los abriría más, solo sentí mis rodillas tocando el suelo y mi antebrazo golpeando contra el concreto… el momentos había llegado y sin más a que pensar, mis ojos se cerraron -No me abandones… Pandora- susurre en un último suspiro…


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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Jue Ago 25, 2011 12:41 am

Solo un instante bastaba para que las cosas comenzasen a tener sinergia, pero del mismo modo solo un toque bastaba para que yo me detuviese. de quererlo habría sido fácil, o así lo pensaba, el doblar su brazo hasta tenerlo en posiciones no anatómicas, para después fracturarle un poco el brazo; y no sería tan malo el hacerlo, simplemente era defenderme contra mi atacante, casi sería valido, supuse.

Sin embargo, no lo hice, porque en efecto lo que había causado aquel toque era la sinergia misma. Sin embargo no tenía porque verme, estábamos de acuerdo en ello y yo del mismo modo no quería verle. para que? para que me siguiese reclamando?.. si, reclamando, pues justo como imagine eso mismo hizo e incluso sin medir fuerza me volvió a el -me estas haciendo daño- reclame sin necesidad alguna de proferir un grito, de odas formas el lo haría por los dos.

Había que ver la furia con la que se refería a mi, o al menos supuse que se refería a mi. Bien, que lo hiciera, que hablase todo lo que se le viniera en gana, el resultado sería el mismo, un par de ilusos amargándose la madrugada que eventualmente harían todo lo posible para olvidar aquel enfrenamiento, después de todo.. no valía la pena.

Mi ceja se arqueo en cuanto lo vi montar en furia con las cajas. Casi sonreía por ello, porque, tanto impacto le había causado mis palabras? si era así, solo podría significar que había sido de lo más certera en mi juicio. era un tonto, un tonto testarudo y temperamental. "bravo Eileen, por un momento te fijaste en el único neardenal de Paris" me reprocho de manera mental.

Aun así, comprendiendo la situación, por una razón no había abandonado el lugar; ni siquiera había deseado en realidad hacerle algún tipo de daño aunque después vino la confusión.. Preocuparme por el -si lo hice, lo acabo de decir- claro.. como el chico hubiese estado dispuesto a escuchar. en ese momento las cosas se pusieron más confusas.. seguro que ya no hablaba conmigo o de mi... seguro que hablaba con su amiga muera, como si yo tuviese alguna culpa de parecerme a ella.

Su rabia era fuerte, si; pero jamás había sido del tipo de chica que se dejaban espantar así de fácil... aunque...

El aire casi se e fue cuando lo vi desfallecer. Era enfermera, había viso a varios caer, y eso apenas era lo básico. Un chico vuelto una furia no debería significarme mucho, pero así lo hizo.

apenas su cuerpo aterrizo sobre el concreto mi cuerpo fue a el, de manera presurosa, con una sola idea firme en la mente "que no muera"
-Pandora..- musite mientras intentaba que no desfalleciera, o al menos verificando que no se había hecho ningún golpe.
Levante la mirada a aquella puerta, que igualmente permanecía cerrada -oh, maldición, pero que clase de compañeros tienes?- pregunte a un cuerpo desvanecido. No pasaba nada, sin lugar a dudas podría atenerle, cargarle tal vez de ser preciso.

No lo hice así, a cambio afloje algunas pares de su indumentaria, buscando una mejor circulación. Estaba bien, gracias a Dios, era un desmayo solamente, pues su corazón aún marcaba rimo y con ello se anunciaba su vida. así estaba mejor. No importando algo, en cuanto lo supe acune su cabeza sobre mi regazo, al menos no tendría tan duro despertar y viendo a su rostro encontré un bello perfil -es una desgracia que estés así de furioso...- hubo un resplandor, la insignia que me anunciaba su nombre -Derek- murmure apenas pasando mi diestra con suavidad sobre su rostro, acomodando un poco sus cabellos. No, eso no era lastima, eso se llamaba simplemente, ser un ser humano.

Su mejilla apenas estaba lastimada, pero ahora estaba sucia, y su cuello mantenía ligeras marcas de sudoración.. vaya que debía estar alterado para llegar hasta ese punto.

alcancé mi bolso y de el extraje un pequeño pañuelo y un poco de agua embotelladla. El pañuelo se humedeció solo un poco y con una ternura que no correspondería al trato que debía de darle al tiempo de los gritos comencé a limpiarle el rostro con delicadeza, y de la misma manera, a secar su sudoración. sonreí por un momento, cuando le encontré en mi regazo con esa expresión de tranquilidad -así deberías de reaccionar, Derek-

en el momento en que me di cuenta de lo cariñosa que había sido quise patearme, claro!, como si el se mereciera un buen trato después de todo. Deje caer mi pañuelo al suelo y, antes de que me arrepintiese de algo más comencé a llamarle -Derek- no hubo ninguna señal, coloque entonces mi mano en su barbilla fuere y acune una de sus mejillas mientras me acercaba solo un poco a ese rostro -Derek, regresa... regresa ya... vamos.... tienes un bonito nombre, deberías lucirlo más a mendo y desmayare menos...- pequeños parpadeos.. perfecto, el chico... Derek, estaba reaccionando y no fue hasta que abrió los ojos que me aleje de su rostro -bienvenido de regreso, Derek-

hice una pausa, dejándole espacio para ubicarse en la realidad y en su cara hubo todo tipo de reacciones, tristemente, ninguna que me hiciera sentir que yo estaba ahí -no puedo dejare hasta que estés bien, es mi deber y mi deseo, de acuerdo?- casi lo podría pensar llamarme Pandora.. y si, era un nombre bonito, pero antes de que lo dijese le aclare –Soy Eileen-

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Mar Ago 30, 2011 8:57 pm

-Derek, regresa... regresa ya... vamos…- fue todo lo que pude oír en ese momento de inestabilidad, no tenía la menor idea de lo que había sucedido y dejarme llevar por aquel momento creo que fue lo más indicado. Podía sentir cada extensión de mi cuerpo, como el aire me rozaba, como latía mi corazón y esa dulce voz que me hacía sentir tan cómodo. Suspire suavemente, ya me encontraba en perfectas condiciones y aunque pude pararme a observar en donde me encontraba, decidí mantener mis ojos cerrados un poco más, tan solo un momento en donde aquella calma se quedaría junto conmigo.

Un ligero frio en mis mejillas que poco a poco recorría mis rostro… ¿Sudor?... no, solo la helada sensación del agua, parpadee varias veces y antes de que pudiese decir una palabra, solo pude observar esos bellos ojos que vigilaban mis acciones. No pude evitar deslizar mi mirada por su rostro, apreciando su nariz, sus mejillas, sus labios, todo perfectamente ejecutado en un leve gesto. Paso un minuto de silencio en donde solo podía escuchar el ruido de los autos al pasar por las calles, el sonido del viento chocando con las aceras, ¿Qué debería hacer? Mi mirada seguía clavada a la de ella, mi respiración se aceleraba con el pasar de los segundos mientras mi saliva recorría toda mi garganta luego de un trago de puro nerviosismo. Su ligera sonrisa me hizo preguntarme ¿Qué estaría pasando por su mente? ¿Disfrutaría de ese momento? No, no, no, ella no era… ella…

¿Qué intenciones tenia? Tal vez era una pregunta que debía plantearme hacia mí. No podía entenderlo… no podía entender nada de lo que pasaba en ese momento, solo estaban sus caricias, solo eso era lo único que podía sentir. Me sentía como un masoquista, uno tan torpe que seguía cayendo con la misma piedra una y otra vez y que no era capaz de esquivarla o saltarla. No debía confiarme, no debía descuidarme… no una vez más, su presencia solo me hería, me lastimaba y tristemente si me seguía haciendo daño… era porque la amaba... por qué no la podía olvidar, por que cada noche que pase sin ella a mi lado me arrepentía de lo imbécil que era… esa era mi historia, no más que un tonto enamorado al que nunca podo ser feliz.

Eileen, así era su nombre, negué varias veces la cabeza, para levantarme del lugar, quedando con su rostro de cerca, tan de cerca que podía sentir su aliento caer sobre mí, podía respirar su mismo aire y con tan solo un movimiento, quebrantar mis estúpidos pensamientos… Podía sentir su dulce aroma, uno como a un pequeño toque de vainilla envuelto en un dulzor de caramelo que podía aspirar una y otra vez hasta poder grabarlo en mi memoria.

Me separe rápidamente, casi en un intento de zafarme de sus encantos, mi inquietud por ella aumentaba, quería… quería de nuevo sentirla cerca de mí, quería confesarle todo lo que había pasado desde su partida, todo lo que he sentido, quería protegerla como no pude hacerlo aquella vez… pero, no iban a ser más que simples palabras para sus oídos, entonces, ¿Qué debía hacer?... ¿Gritarle?, ¿Condenarla a algo de la cual no tenía idea?, no podía… sin tan solo ella lo pudiese entender… comprender aquellos sentimientos, pero eso no sería más que simples deseos.

-Tu deseo ya se cumplió, estoy bien… ahora por favor, déjame solo- comente mientras me alzaba sobre mis pies, limpiando mi pantalón y acomodando de mi camisa de forma presentable. Esa era la mejor forma de dirigirme hacia ella, una en donde no demostraría mis sentimientos, en donde poder callar todo lo que alguna vez estuvo vivo y ahora había decidido olvidar. Esto no era más que una prueba más por la que tenía que pasar.

Le di la espalda a su presencia, acomodando mis puños, pero, no pude sentir ni tan siquiera un movimiento de ella, como si estuviese pensando en silencio de tras de mi -No esperaras las gracias ¿o si?- dije con ese tono de ironía que tanto me caracterizaba -Adelante, si esperas algo o tienes algo que decirme… este es el momento- acalle mis palabras ante ella, mientras mi vista se fijaba en el horizonte del lugar.

OFF: Siento el retraso

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Eileen Valmont el Mar Ago 30, 2011 10:08 pm

No, esto no era atracción, y yo no me sentía tentada a probar sus labios de esa manera tan inexplicable; no había entreabierto los míos en un signo inequívoco de que realmente quería caer en esa tentación y mucho menos deseaba acariciar probar de sus labios, hacerle responderme, lograr de sus labios una sonrisa y de sus brazos que me sostuvieran con fuerza.. sentir que había valido la pena todo y que todo iría mejor, si estuviésemos juntos.

No, en definitiva yo no sentiría eso, aunque... tal vez, solo tal vez.. había sentido algo muy parecido a todo ello.

Así había sido, el se levanto de a poco y al estar tan cercanos ninguno de los dos hizo intento alguno en alejarse; reto o simple curiosidad, daba igual, no temía, si no todo lo contrario, después de mucho tiempo, realmente me había sentido tentada a ... a lo que fuese; no era necesario un discurso del que había sido eso, porque la explicación era lógica.. cercanía y una intimidad en el ambiente donde solo existían dos extraños que, al ser humanos, eran envueltos a lo natural, o al menos eso supuse.
Aun así... su aliento era deliciosamente cálido.

El se separo, no obstante y eso que lo mejor, así volvería a ser yo. ya no era una niñata y así como Derek, que así se llamaba, se paro de nueva cuenta, casi a la defensiva, yo reaccione.
No necesitaba parecer una adolecente hormonal, y ya no era una niña que se daba el lujo de creer en los encuentros mágicos. Debía ceñirme a lo que había, era una daga de plata, era menester no caer ante influjos extraños, justo como mi necesidad de que estuviese bien; algo que hizo evidente sin dirigirme la mirada.

me desconcertaba el hecho y una parte de mi se sentía culpable, pero porque culpable? de que el chico tuviese un humor de los mil demonios? de que si vida probablemente no fuese satisfactoria? ha! bueno... la verdad era esta, la vida en ocasiones era de lo más injusta, malos tragos siempre existían, al vez, para resaltar los buenos momentos, tal vez para forjarnos un carácter.. no importaba, pero lo triste se daba en el omento en el que se dejaba de luchar.

jamás me había gustado el victimismo, eso era claro y el seguir por aquel camino. Siendo así, no debería sentirme así referente al chico Derek.

me erguí sin hacer un solo ruido, un movimiento fluido y bien ejecutado mientras que mi ceja se arqueaba y mis labios se curvaban en una sonrisa irónica, incluso me di tiempo para humedecer ligeramente mis labios, observando su espalda, tal vez por última vez.

-No, ya lo eh dicho todo, pero si debes reclamar por algo, o tal vez exigirme algo más, este es el momento, has lo que quieras, di lo que te plazca Derek... lo necesitas- si, lo necesitaba, podría apostar mi vida a ello. Pero el no respondió y el silencio era de lo más incomodo; no debía postergar más mi partida. -entiendo- agregue de manera escueta y entonces acomode mi gabardina, restándole importancia al asunto, colocándola cuan delicadamente podía, cual si el no estuviese ahí. Solo restaban unos minutos y aquel chico, Derek, solo sería una anécdota extraña del que había personas, que preferían no ser tocadas y ser de lo más frías. Entendido.

-bueno, entonces adiós, espero no te sea difícil olvidar esta noche.. olvídame- suspire y me erguí cuan alta era dándole un último vistazo y me di la media vuelta, escuchándose solo mis pasos sobre aquel lugar, llevando mis manos hacia los bolsillos de aquella gabardina y olvidando desde luego que llevaba un bolso, no salí del callejón antes de darme cuenta y, en cuanto lo hice, maldije por lo bajo, no me detuve sin embargo, lo mejor sería no llamar su atención, sin embargo vi de reojo a su reacción, el ni siquiera había girado así que simplemente por telequinesis me hice de mi bolso, esperando que el no notase nada. Misión cumplida al menos en ese aspecto, evalué.

Si, mi bolso yacía ahora en mi diestra, pero mi pañuelo no, y no importaba, solo era un pañuelo y los pañuelos ya no significaban nada en estas épocas, esto no era el Medievo y en definitiva, yo no era una damisela en apuros.

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Re: Marcas de ayer (Derek)

Mensaje por Derek Princeton el Mar Ago 30, 2011 11:48 pm

Sus palabras inundaron el silencio que yacía entre nosotros, ¿Exigirle más? Aquellas palabras fueron como escuchar a una reina dominar a sus sirvientes, ¿Qué se creía? Yo no necesitaba decir más nada al respecto, pero tampoco le reclamaría, eso sería voltearla y mirarla de nuevo, combatir con mis impulsos y tal vez hasta darle más… importancia a ella… si, ella, Eileen, o como se llamase. Mi boca se mantuvo cerrada ante sus comentarios y el mismo frio silencio le respondió ante sus caprichos, fue cuando entonces escuche sus tacones girar en el pavimento en lo que parecía ser su despedida definitiva. Suspiro fuertemente de manera audible, mientras daba paso en contrariedad a mí. En cuanto salió del rango del callejón mis músculos se relajaron, mi rostro cayó fuertemente en vista de la tensión que cargaba, si, se había ido y esta vez de forma definitiva, esperaba no cruzarme por su camino algún día, esperaba olvidar de nuevo su rostro, su voz, su mirada, todo lo que fuese no más que una tortura para mí.

Deje mis manos caer mientras daba vueltas a mi cuello, esperando algunos minutos para salir de aquel callejón y entrar por la puerta principal -Maldito Billy, lo matare…- susurre por recordar la principal razón de encontrarme en aquel lugar. Girando mi cuello, pude notar su bolso en mitad del callejón, era como un recuerdo de su partida el cual me vería obligado a devolver… o por lo menos eso sería lo correcto -Al diablo con lo correcto- todo lo bueno no hacía más que traerme problemas, de darme una vida tensa y agitada, era por eso que no había decidido estudiar más, que había dejado a dedicarme a la música y había olvidado las estúpidas peleas entre razas para defender a los míos, ya nada importaba, solo quería una vida en paz, una donde ocasiones como estas nunca se repitieran.

Mis pensamientos me mantuvieron ocupado para poder notar que el bolso ya no estaba conmigo, y en su lugar, el pañuelo blanco con el que acaricio mi rostro… Segundos pasaron para encajar todas esas piezas dentro de mi mente, ella no era una simple humana -Maldición, la Daga de Plata- fueron mis palabras a recordar todas aquellas guerras pasadas y sabía muy bien que en donde estuviesen ellos los Damons también estarían. Me voltee bruscamente, para encontrarme solo en un callejón y un pañuelo en el suelo -¿Es que acaso te vuelves invisible o algo por el estilo?... adelante, recoge tu pañuelo…- comente, tal vez con un tono de rabia por no suponer aquello desde un principio, pero lo cierto era, que ella ya no se encontraba ahí… su olor yacía a metros de distancia de mi -Que… numerito!!- dije al ver lo idiota que había sonado hace segundos, no le preste importancia y emprendí camino hacia la puerta principal, aun no terminaba mi turno y había tardado mucho tiempo… -Es increíble como el idiota de mi compañero no se dé de cuenta de mi usencia…-

Cruce al callejón con pasos firmes y apunto de sacar otro de esos cigarrillos que me hacían falta, pero, repentinamente mis paso pararon, pidiendo a gritos aquel pañuelo en el suelo, era como una necesidad por tenerlo. Me maldije una y otra vez al momento en que di vuelta y agache para recoger aquella pieza blanca de algodón, con bordes en rosa y su aroma impregnado por todos lados, casi entremezclándose con mi sudor, lleve la pieza a mi rostro y aspire ese dulce aroma que la identificaba, un tanto parecido al del Pandora, pero a la vez tan diferente -Eileen, Eileen, Eileen- pronuncie tres veces como si se tratase de un conjuro o algo por el estilo. El silencio de nuevo me invadió, y ese impulso de salir tras ella y tan si quiera… sentir su aliento, tal vez hasta probar sus labios, el solo pensarlo me sacaba de mi sitio, era como una droga… no como el cigarrillo o el alcohol, una que parecía una necesidad de mi cuerpo…

Meti el pañuelo en mi bolsillo y enmarque pasos hacia el local de cafeína, mientras de mi bolsillo contrario sacaba la caja de cigarrillos, ponía uno en mi boca y con mi diestra chascaba aquella ruedita para encenderlo, tape el encendedor y aspire fuertemente, para luego levantar mi rostro y dejar salir todo aquel humo consumido -¿Olvidar esta noche Eileen?... imposible…-

Derek Princeton
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Re: Marcas de ayer (Derek)

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