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Le Cheval de Troie (Irving)

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Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Edith Broussard el Miér Ago 17, 2011 2:26 pm

Llevaba como una hora entera probándose ropa de su armario y buscando conjuntos bonitos.

¡¡AGGHH!!

¿Por qué era tan tremendamente difícil? Generalmente no tenía problema alguno en elegir su ropa, iba como le daba la gana, pero aquel día era especial, por lo tanto requería un
vestido especial. No podía ponerse el mismo que se puso para la fiesta del Marquee Club, porque seguramente Irving se pensaría que era el único vestido bonito que tenía, ¡y no podía ser! Edith se tiró en la cama y notó como su gato se recostaba sobre su pecho.

-Claro, y tú Muar tan tranquilo de la vida…-

Aún recordaba como fue la conversación que la llevó a aquella situación tan delicada.

“-Ey, ¿me echabas de menos? Hahahahahaha~

-… Por supuesto. Estaba aquí llorando por el suelo, en mi cabeza remotos pensamientos de
abandono.


Como no, Edith como una boba enamorada comenzó a enrollar el dedo en el cable del teléfono y se reía.

-¡Hahahahahahaha! ¡Eres tan divertido!... supongo que has pensado en algo asombroso a que invitarme, eres el hombre, ¿no? ¿O quieres qué yo sea el hombre aquí?

-A pesar de los subtextos homoeróticos que eso pueda tener, agradecería que tomaras las riendas.

- Tengo una idea, podemos ir a un restaurante que conozco que es genial. No está lejos de mi casa y es
turco, el lugar es muy bonito, y también la gente que te atiende lo hacen muy bien, ¡ya lo verás! ¿Quieres que vaya a recogerte como a un niño pequeño a tu casa o nos encontramos en el lugar?


- Estoy perdido en un país extraño ¿y me preguntas eso? Soy demasiado inútil como para buscar la dirección y presentarme allí. Soy una desgracia humana. Saint-Honoré, 21. Encima de Chanel.

-: Muy bien Irving, mañana a las 8 voy a ir a por ti, ¡espérame querido mío! -Y con esto, Edith cortó la conversación-

Al menos, en todo el tiempo que se pasó recordando las palabras de Irving y su dirección, encontró un vestido abandonado metido en una caja al fondo del armario. Era negro, con polka dots blancos, y la falda tenía un bonito cuadrillé que salía desde su cintura. ¡Ese era perfecto! Además, con tanto vuelvo era irresistible no dar vueltas y sentirse Ginger Rogers.

Edith se miró al espejo, y por una vez de su vida agarró un lápiz de ojos. Antes se aseguró de mirar por youtube un tutorial inspirado en el look de Audrey Hepburn. Se pasó una media hora intentando hacer una jodida línea recta sobre su párpado, y una vez que lo consiguió, soltó el grito de la victoria (provocando que el gato saliera corriendo del baño) y al fin, pudo pasar al rimel y al colorete.

¡Oh dios qué jodidamente difícil era ponerse un poco de maquillaje!

Una vez que suspiró satisfecha, se fijó en la hora…entre tanto meollo que se montó, se dio cuenta que iba a llegar media hora tarde pero que más daba, así se hacía de esperar.

Con la dirección en mano, Edith caminó hacia la casa de Irving. En el momento en que visualizó los contenedores donde se habían conocido, sonrió. Realmente, era extraño, en unos minutos iba a tener una cita con aquel hombre que en tanto se cagó en la puta.

Se aseguró de que la dirección estaba correcta, tocó el timbre y en cuanto escuchó la voz de Irving detrás del telefonillo aquel, Edith se dispuso a hablar.

-¡Soy yo, baja ahora mismo o te rompo el portal!
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Irving E. Lennox el Miér Ago 17, 2011 2:47 pm

Qué chica tan coqueta. Irving no se había molestado en escoger algo para ponerse, esa camisa gris perla lo había encontrado a él. Era el destino, y el destino, por suerte, había elegido una tela fina y fresca. Se arremangó y, por una vez, no se pulió los zapatos. Estaban impolutos a ojos de cualquier mortal que no fuera él, y no quería parecer tan tieso al lado de Edith. Joder, ¿ya estaba pensando en combinar con ella, como las parejas americanas?
Oh no, perdón. Estaba pensando en combinar con ella como si fuera un accesorio más. Lo que es aún peor ante cualquier estándar humano.

Se acercaban las ocho y Edith no daba signos de vida. Quizás le había dado mal la dirección, pero recordaba haberle dicho lo de Chanel. La gente no se perdía cuando decía lo de Chanel. Era una suerte que el periódico le hubiera pagado la mitad de lo que valía aquel exclusivo piso.

Total, que las ocho y Edith sin aparecer. A Irving le exasperaba tal muestra de puntualidad nula, pero no podía enfadarse con la pobre. Los angelitos y las haditas y el resto de seres mágicos como ella no se guiaban por el tiempo del reloj, se guiaban con el corazón. Pero igualmente, le cabreaba eso. Quizás le estuviera dando plantón. Oh Dios ¿y si le estaba dando plantón? Era una mujer cruel y despiadada que sólo quería ver sufrir a las personas.

Miró su reloj de muñeca, comprobó la hora en el móvil, en el reloj de la cocina, en el de la tele. 20:32, minuto arriba, minuto abajo. Despertó al ordenador -¿cuál es la palabra adecuada para cuando uno saca un ordenador del modo sleep?- y se dispuso a yo qué sé, decir en twitter que le habían dado plantón y hacerlo oficial. Rebloguear cosas tristes en tumblr, así partiendo toda línea de originalidad con la que había empezado (le gustaba subir fotos que había hecho de París. A tumblr le encantaba París.).

Cuando estaba ya acomodado con el portátil sobre la falda -había oído que disminuía la fertilidad, y si lo hacía, pues felicidades-, oyó el timbre del portero automático. No le dio casi tiempo a contestar y Edith ya estaba amenazándolo con derribar el portal.

Cogió sus cosas y se aventuró a la calle y hacia la que posiblemente sería la mejor o la peor primera cita de la historia.
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Irving E. Lennox
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Edith Broussard el Jue Ago 18, 2011 6:51 am

Edith se apoyó en el portal mientras miraba las estrellas (?) Cuando escuchó como la reja se abría, sonrió a Irving.

-Oye que elegante y que guapo estás –

Y era verdad, aquel hombre nunca perdería la elegancia, a menos por culpa de Edith, que algún día provocaría que Irving llegara a unos puntos que ni él creía poder llegar. Comenzó a preguntarle cosas, típicas al principio. Como estas, que has hecho esta mañana, yo he hecho tal y cual cosa, me pasé la tarde viendo una película barata de zombies y siento haber llegado tarde.

Claro que, entre todo aquel parloteo, si a uno le parece poca conversación, Edith lo enrolla y la vuelve aún peor. Al menos el clima era agradable, no hacía ni frío ni calor, y no había demasiadas personas por la calle.

Así que a ella se le hizo muy rápido en el momento que visualizó el cartel de aquel restaurante turco. Se puso frente a la puerta y sonrió a Irving.

-¿Estás preparado? Chan chan chaaaaaan –Para que aquel lugar se le hiciera más interesante, abrió la puerta con sus "chan chans" dejando ver una estancia con poca luz. No demasiada gente, el techo entero de lámparas orientales, columnas salomónicas que estaban unidas entre sí gracias muchas telas finas de colores. Si ello ya era agradable, el suelo estaba repleto de cojines, las
mesas eran redondas y no demasiado altas. Los camareros vestían con trajes típicos de Turquía y había algunas chicas bailando la danza del vientre. Y la música, dios, por dios si, no era esa mierda de la fiesta, era música oriental instrumental, ¿qué más podía pedir?

Cuando Edith entró, notó que ellos no pintaban nada con el decorado del lugar, pero poco importaba porque se acercó un moro bastante majo que la reconoció a Edith. Entre los del restaurante hacían bromas con ella, porque se pasaba 3 meses ahorrando mucho, mucho dinero y cuando lo conseguía, iba sola a aquel restaurante a petarse a comer, y encima enchilarse, cosa de la que no dudaría ahora.

-¡No me miréis así ahora traigo un acompañante!

Aquel hombrecillo los llevó a una mesa un tanto alejada de los tres grupos de personas que estaban ahí, y Edith se tiró literalmente encima de los cojines.

-¡Ves Irving! ¡Yo sé que te encanta este lugar! –O eso esperaba, más que encantarle seguramente le resultaba extraño, como ella era, no podía llevarlo a algún lugar de comida normal. Edith se sentó, y justo el camarero dejó la carta- ¿Qué vas a pedir? ¿Conoces la comida turca? Mira mira,
esto esta muy bueno –Puso el dedo encima de la carta del inglés para enseñarle que tipo de comidas pedir- Y también podemos pedir entrantes, y luego un postre claro, si quieres podemos compartir…esto, esto, esto, y esto, ¿o quieres esto? ¡Ah ah ah esta cosa está muy rica también!
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Irving E. Lennox el Jue Ago 18, 2011 7:55 am

¿Elegante y guapo? Por favor, eso era básico en él. Igualmente, se sintió halagado, porque eran más bien pocas las personas que se lo decían. Era un hecho que todo el mundo lo pensaba, pero era bonito que de vez en cuando se lo confirmaran.

- Tú tampoco te quedas atrás. No defraudas bajo un ambiente menos gentil que las luces estroboscópicas y el humo en el aire. -Irving era malo. No quiso mencionarle lo de haber llegado tres cuartos de hora tarde, pero escatimó en agasajos retorcidamente redactados.

La verdad es que bajo una luz decente, -¿y qué luz más apropiada que la del iluminado municipal de París?- Edith tenía un brillo distinto en los ojos y la piel más nívea. Su vestido, de nuevo, era una joya vintage, e Irving no pudo evitar preguntarse de dónde sacaba ese armario de época y tendencias cambiantes. En un primer momento la había creído mod, y en tres días había saltado diez años atrás en la línea temporal de la moda para volver con un vestido que le hubiera asegurado unas cuantas malas miradas en Brighton, 1964.
Con ese vestido y esa compañía parecía haber salido del set de I Love Lucy. Concluyó que Edith no tenía ni idea de qué estaba llevando exactamente, sólo que el vestido era bonito y pomposo y tenía topitos y cuando giraba tenía un vuelo impresionante.

El camino hasta el restaurante se hizo llevadero gracias al parloteo constante de Edith. Sus vidas eran de lo menos interesante y quedó demostrado, por mucho que ellos mismos fueran alucinantes. O no tanto ya. En contraste con el resto de la gente de la fiesta lo habían parecido, ahora sólo parecían un fotograma de una película de los cincuenta. Algo era algo, tendría que aprender a vivir con no ser maravilloso las veinticuatro horas del día, siete días a la semana. De hecho, nunca lo había sido. Bah. Edith le daba falsas esperanzas pero ella no tenía la culpa porque él siempre se estaba quejando internamente de todo e intentando que su vida fuera magnífica sin de verdad intentarlo y odiaba cuando pensaba en frases tan seguidas y sin pausas. Maldita la narración omnisciente e involucrada.

Llegaron al restaurante, y la verdad es que se esperaba uno de aquellos restaurantes pequeños pero acogedores, en los que ves un ratón correteando y te da igual porque la comida está buena y es comida de verdad, de esa que las guías trotamundos recomiendan ante todo. Pues bien, el local en cuestión dejó por los suelos sus expectativas. La decoración era lo suficientemente lujosa como para llegar a compensar levemente el hecho de tener que comer sentado en el suelo, y los camareros parecían conocer a Edith, que les dijo algo en francés.

Irving se acomodó como buenamente pudo en los cojines, y le daría un ataque por el simple hecho de tener que comer tan cerca del suelo y los gérmenes y ¿cuánta gente había pisado por allí cerca? Ése era el equivalente al ratoncillo rebelde, supuso.

Edith ya le estaba restregando por la cara el menú, en turco y francés, y Dios salve a quien creyera que Irving sabía qué pedir, porque no entendía nada. Sólo llegaba a captar atisbos de "aubergine", y eso era lo único que reconocía en toda la carta.

- Quiero el plato con berenjena. -Declaró con falsa seriedad Irving después de mirar todo concentrado el menú. No pudo evitar dejar escapar una risa estúpida. Casi todo tenía berenjena. Pf, a veces se mataba a él mismo.
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Edith Broussard el Jue Ago 18, 2011 5:56 pm

Edith rió también, ¡ah! ¿Pero cómo demonios Irving podía ser tan terriblemente guapo? Lo peor de todo es que él no era la típica belleza predeterminada por la sociedad, pero a ella le encantaba. La forma de su sonrisa, sus ojos achinados, el pelo hacia atrás, su mandíbula y………………..sus patillas. ¡Patillas! Edith tuvo que controlar sus impulsos, casi alza una de sus manos para acariciárselas pero ¡no! Luego se aseguraría de emborracharlo lo suficiente para poder hacerlo.

Aprovechó la excusa de que Irving tenía la carta para pegarse un poquito a él –Entonces déjame elegir a mi…- Miró hacia donde estaban los camareros charlando y… - ¡¡CAMAREROOOOOOU!! –El moro fue enseguida a atenderlos, con una sonrisa como no, en el fondo le gustaba Edith (??) - ¡Mira! Como entrante te voy a pedir…un Haydarí, Pattican Sos, y un Zeytinyağlı Sarma, plato principal, vamos a compartir, y vamos a comer… -Era increíble todo lo que podía meterse esta mujer en el estómago- Imam Bayıldı, Sultan Reşat, esta cosa que es arroz muy picante y no sé como pronunciarlo….y también un Secreto Ibérico a las Brasas con puré de batata y confitura de cebolla, ¡y aún no he terminado! Los postres….se suponen que se piden luego pero yo ya te los pido, pues, Irving seguramente NO coma postre porque es un estirado pero –El camarero se empezó a reír y ella esperaba que su acompañante no se molestara- seguramente me robe de mi postre, y quiero, ¡quiero!...¡OH DIOS MIO CHOCOLATE EN TEXTURAS! ¡ME MUERO! Quiero eso y…una tarta Tatín de manzana –Con esto, Edith cerró la carta y luego sonrió- ¿Y quizá una ensalada también?...

-A la ensalada y las bebidas invita la casa –El camareró le guiñó un ojo a la francesa, y Edith, con lo feliz que era por tener algo que…ITSS FREEE juntó las manos y dio un pequeño saltito.

-¡Merci beaucoup! –Estaba claro, aquel moro quería ligar y Edith no se enteraba (??)

Mientras aquel hombre fue a dejar aquel extenso pedido por parte de la francesa, un vez que lo hizo sirvió dos copas en la mesa y dejó una botella de vino de bastante buena calidad.

Ella no solía beber alcohol, pero vamos a ver, Irving invitaba A TODO, y encima el vino invitaba la casa, ¿qué más podía pedir ? Le dio un sorbo bastante grande y como no, se le fue a la cabeza.

-¡¡Jajajajajajajaoaaoajajajjajaja !! cela, c'est très amusant et nous n'avons pas commencé
... –Entonces ladeó la cabeza y sonrió a Irving- ¡Te va a encantar la comida! Como a mi –Y esperaba que fuera él el que diera la iniciativa a sacar un tema de conversación, porque la verdad, Edith quería saber más sobre Irving, y siempre era ella la que terminaba parloteando sin cesar.

Que bonito era todo, iba a llorar.
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Irving E. Lennox el Sáb Ago 20, 2011 8:24 am

No se enteró de absolutamente nada de lo que estaba pasando, salvo de la invitación del camarero. Irving podía no saber francés, podía hablarlo fatal, podía ignorarlo por completo aun estar viviendo en Francia, pero cuando la palabra "gratis" estaba incluida en la frase, lo entendía como un nativo. Él no era el tipo de persona que pedía ensaladas en los restaurantes -como ir a una bodega y pedir agua, que sí, podías hacerlo, pero también podías abrir el grifo en tu casa y amorrarte- pero sí que era el tipo de persona que pedía bebidas a mansalva, sobre todo para alargar las comidas.

Le había parecido oír a Edith mencionar su nombre, y levantó la cabeza instintivamente. Ya le estaba explicando su vida al camarero, seguro. No le gustaba ese tío. Estaba my bien que invitara, pero ¿por qué? Que se jodiera, él estaba trabajando mientras el hombre con más clase de Inglaterra era el que iba a aprovecharse de la invitación que había destinado con todo su amor a la chica de sus sueños. Irving decidió que la velada iba a ser larguísima, y amenizada con muchas botellas del vino más caro de la carta. Y champán. Iba a tirar la casa por la ventana. Más específicamente, iba a tirar la casa del maldito camarero por la ventana.

El vino que había traído ese pobre desgraciado era bueno, sí, pero no la gran cosa. Irving cogió la botella e inspeccionó la etiqueta delante suyo, traduciendo en voz alta al inglés lo que ya había escrito en ella, como si estuviera reconociendo el vino. Frunció el ceño, poniendo cara de crítico enólogo, y después le lanzó una fugaz mirada al camarero, alzando las cejas. ¿En serio, colega? ¿En serio esperas que tu mediocre cosecha del 2007 no le queme la garganta a este jodido ángel? Dejó la botella sobre la mesa de nuevo, cogió su copa, moviéndola ligeramente, y se la llevó a la nariz. No tenía mucha idea de hacer catas de vinos, y todo lo que sabía lo debía a un amigo que había hecho un curso de enología sólo para quedarse con sus compañeros de trabajo en las cenas de empresa.
El camarero lo miró con odio profundo mientras él seguía con su más alta representación de lo que significa ser snob. El tío se retiró en cuanto Irving fue a probar el vino. Irving 1, camarero 0. Y aún le aguardaban muchos puntos.

- Eso no lo pongo en duda en ningún momento. -Y era cierto, la comida parecía de calidad y Edith ya había mostrado tener buen gusto en otros campos.- Y bueno, tenemos una larga velada ante nosotros, así que... -Le dio un par de vueltecitas sobre su base a la copa, intentando pensar en algo.- ...no sé, ¿haces algo que no sea ir con prisa a todas partes? ¿Esgrima, taekwondo, paracaidismo? ¿O quizás eres tan triste como yo y no tienes ningún hobby? Aunque siempre he querido practicar esgrima. Debe ser una forma de romper el hielo maravillosa. No estaría así de enganchado intentando sacar conversación, en todo caso.
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Edith Broussard el Dom Ago 21, 2011 3:49 pm

Se quedó algo anonada mirando como Irving jugueteaba con la copa. Sonrió, y después miró hacia la mesa, esperando pacientemente la comida.

-¡¡Hahahah!! Realmente no tengo demasiado hobbies…ósea, a penas me da para llegar a fin de mes, aunque parezca raro, no pagan demasiaaaado bien en Disney, lo justo para poder vivir relativamente tranquila… -Sonrió un poquito y se acomodó en los almohadones- Pero está bien, me gusta mucho ir de compras…coleccionar discos de vinilo antiguos, ¿sabes? Las cosas del año de María Castaña, además del cine, y leer… supongo que lo que haría cualquier persona normal. Siempre que el dinero me lo permite. Además de hacerle cosas raras a mi departamento, como pintar las paredes, poner muebles extraños… por lo demás, salgo a veces con mis amigas, no tengo contacto familiar desde hace unos 2 años y tampoco sé exactamente que es lo que va a ser de mi vida en unos cuantos años. A veces siento que realmente soy un desastre, son 28 años vivir como si fuera una adolescente alocada no es normal, pero no sé…-Se encogió de hombros- Es lo que hay…

Edith sintió que ya iba a empezar a contarle su patética vida a Irving, al menos, el camarero volvió y dejó los entrantes en la mesa. Ella sonrió como una niña pequeña y se puso a degustar la comida mientras hacía sonidos extraños, cerraba los ojos y ponía cara de placer, un orgasmo. Casi un orgasmo…bah…era un orgasmo, para ser exactos uno alimenticio. En su cabeza no dejaba de estar presente el hecho de que, el chef de aquel lugar era un maldito genio, era imposible ser humano y hacer un plato tan exquisito como aquel.

-¡Hmmmmmmmmmmmmmmmmmm! ¡¡Esto está demasiado rico!! Kskajdañjsdjdkjd –Edith tragó y sonrió- ¡Gracias Irving por invitarme! No sé como puedo pagártelo pero gracias gracias gracias gracias –Encima ensalada gratis, y también, alcohol gratis- En fin, ¿por dónde me quedé? ¡Bueno da igual! ¿Por qué siempre termino hablando yo de todo? ¡Deberías contarme tú sobre ti! No te conozco apenas, ¿y tus hobbies? ¿Beber un martini mientras miras tu programa favorito de MTV todas las mañanas?
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Irving E. Lennox el Jue Ago 25, 2011 3:40 pm

No le sorprendió la respuesta de Edith. Era tremendamente hip sin siquiera saberlo, la típica chica encantadoramente extravagante y pintoresca que nunca parecía existir en la realidad. Él mismo tenía una colección más que decente de vinilos que había ido recopilando. Eran el mejor regalo, el mejor capricho y el mejor souvenir. Tenía uno realmente horrible de canto folklórico austriaco.

Cuando dijo lo de los muebles extraños se acordó del espejo en su apartamento. Le gustó pensar por un momento que ese espejo podría haber acabado en el piso de Edith. La verdad es que recoger algo que estaba al lado de un contenedor había sido realmente arriesgado para esa reputación suya que sólo él conocía. Años locos, buenos tiempos. Aunque hubiera sido hace poco más de dos meses.

Y sobre lo de vivir como una quinceañera sin mañana por el que preocuparse, parecía ser el estándar. Al menos, cuando Edith lo mencionó, Irving tuvo que reflexionar sobre su propio estilo de vida, que no acababa siendo del todo adulto. No, no tenía ni idea de para dónde encaminarse. Sí, tenía pendientes un par de artículos y no tenía ni la más mínima intención de ponerse a ellos en los próximos días. A no ser que lo presionaran, de Irving no podían sacar nada antes de tiempo. Si no lo necesitaban hasta la fecha límite, ¿para qué molestarse escribiéndolo antes? Se sentía joven de repente. La vida de Edith no parecía tan hardcore cuando pensabas de verdad en ello.

- Bueno, tienes el título del instituto, un trabajo y ningún hijo, ¡eso es mejor que muchas adolescentes!

El camarero los sacó de la decididamente alegre y agradable charla con una bandeja llena a rebosar de platos de comida. Ah, misericordiosa rata callejera, competidor sin posibilidad alguna. Qué triste era ver su cara de decepción. Triste y gracioso. Sobre todo gracioso. Bah, qué demonios. Irving se anotó otro punto para él, sólo porque ese trágico hombrecillo le estaba sirviendo de nuevo.

Observó divertido cómo Edith comía, pero la diversión empezó a volverse rara en cuanto ella se empezó a tomar las cosas de una manera exageradamente sexual para ser sólo comida. Irving dirigió la vista de nuevo a los platos, algo abochornado. Una mujer teniendo un orgasmo delante de uno nunca era algo fácil de sobrellevar, sobre todo cuando ese uno no era el que lo estaba provocando. Era raro de cojones, por ponerlo así que se entienda.

Pero bueno, si la comida estaba haciendo que Edith se corriera no podía estar mala ni mucho menos. Y no, no lo estaba. La mezcla de sabores era innovadora para el paladar occidental, no dejaba un gusto final molesto y joder, su mente sonaba como el crítico ese de Ratatouille. Lo de fingir prepotencia se le daba muy bien. Sobre todo cuando no la fingía.

Edith dejó de tener sexo gastronómico y volvió al mundo real. Bueno, después de tal gala de talentos relacionados con el gemido y sus variantes, a Irving se le ocurrían un par de maneras de cómo podía Edith pagarle la cena. Yendo a dar un bonito paseo por los Campos Elíseos o a discutir movimientos artísticos en un café pintoresco, por ejemplo.

- No es nada. -Aseguró Irving con una sonrisa. Nada en absoluto. Dios sabía cuánto iba a costar la cena.- Y yo soy un tipo asquerosamente normal. Un tipo normal que aprecia la combinación de mala televisión y buen alcohol. En serio, ¿eres psíquica o algo? -La verdad es que lo había dejado algo perplejo, pero supuso que le había contado algo en la fiesta. No se acordaba ni de la mitad de lo que había dicho entonces. Era posible que le hubiera dicho al portero que era superhéroe y que había visto su señal luminosa en el cielo antes de irse.- Y bueno, como hobby... suelo ir a caminar, sólo para encontrar sitios interesantes. A veces les hago fotos con el móvil y lo cuelgo en Internet. A veces me guardo ese sitio para ir ahí y nada, supongo que estar solo. Soy triste y melancólico. Es mi naturaleza. -Irving asintió, en sus propios pensamientos.- Oh, y también tengo unos cuantos vinilos. Unos cien. Nada realmente exagerado. -La humildad lo primero.
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

Mensaje por Edith Broussard el Sáb Ago 27, 2011 1:27 pm

Edith sintió un leve cosquilleo en la tripa cuando Irving le regaló una sonrisa. ¡Pero qué mono era! ¿Cómo se podía llegar a esos puntos de monez? Comió un poco más mientras sonreía con la boca llena y cuando lograba tragar, reía. Claro que, seguía bebiendo alcohol, era lo único que tenían gratis para beber y como para desaprovecharlo. El único problema era que Edith no tenía la timidez que a veces solía tener y no pensaba las cosas cuando las hablaba, era lo más sincero del mundo y encima, cariñosa por naturaleza. No sabía cuando Irving iba a separarse de ella por pesada.

-Bueno, no estoy segura de ser psíquica pero a veces siento que lo soy…-Y si, a veces sentía que lo era, todavía recordaba como había adivinado el nombre de Irving antes de que este se presentara, y más cosas como presentimientos o pensamientos que supuestamente eran suyos aparecían en su
cabeza. Lo peor, era que Edith se supone que no sabía que eran suyos pero ya por lo que conocía de Irving, si, esos pensamientos eran de él, algo jodidamente raro que aún le costaba entender. Lo peor, era que le pasaba con todo el mundo. - … Bueno olvida lo que acabo de decir- Con una sonrisa, borró lo anteriormente dicho. – Ah, vaya, te gusta caminar… ¡a mi también! Aunque eso
de estar solo y melancólico, bueno, podríamos estar solos y melancólicos los dos, ¿qué te parece? Se adaptarme muy bien a mis amigos, somos amigos, ¿verdad? ¡Ohh! ¡Cómo me gustaría que Irving fuera mi amigo! Aunque seas un alcohólico anónimo melancólico que saca fotos para subirlas a tumblr –Edith rió ante la mirada de él, y se acercó un poquito. Apoyó su cabeza en el hombro de Irving y rió por lo bajo- ¡Tienes un hombro perfecto para apoyar la cabeza! ¿No te importa? Es que
generalmente me cuesta encontrar a personas así, es muy importante eso, porque cuando estás con alguien en una situación íntima apoyar la cabeza en su hombro es fundamental. Una vez estaba con una amiga, lo hice y casi se me descoloca la cabeza…-Si, si, hablaba sin pensar, en cualquier caso, comenzó a reir- ¡¡Hahhahahahahahaa!! Que tonta que tonta soy…lo siento si te incomodo, es mi culpa… -Diciendo eso se separó un poco y sonrió- No nos tendrían que haber invitado con el alcohol…no suelo beber, soy bastante tranquila… ¡ah! Y podemos compartir vinilos, o quedar y jugar con los vinilos como si fueran tazos de Pokemon…

Los segundos platos llegaron, haciendo que la atención de Edith fuera a la carne. Se puso a probar bocado, y otra vez, hacía gala de aquellos soniditos que demostraban lo mucho que le gustaba la comida.

-Oh joder si que está bueno esto, voy a llevarme todo en tuppers…-
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Re: Le Cheval de Troie (Irving)

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