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Basura apocalíptica.

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Basura apocalíptica.

Mensaje por Edith Broussard el Sáb Ago 06, 2011 6:39 am

Aquella mujer era insoportable.

Si bien, Edith estaba ya agotada de tanto ajetreo desde la mañana por culpa de
Muar (el gato no paraba de vomitar y tuvo que llevarlo al veterinario, faltando
al trabajo) ahora mismo, que en el supermercado tuviera a una rubia con unas
tetas operadas frente a ella, discutiendo con la cajera sobre el precio del pan
y haciéndola esperar, era simplemente horroroso. No solamente eso, la voz de
aquella mujer le rompía el tímpano, tenía un tono demasiado agudo que llegaba a
sonar como un pito. Frunció el ceño, y, sin aguantarse la
paciencia que tan poca tenía, soltó en un perfecto francés “por favor, podrías
dejar pasar a las demás personas”
se arrepintió. La rubia ahora la tomó con
ella, y Edith, cansada, miró con cara de desesperación a la cajera que casi la
comprendía con solamente una mirada.

Después de estar ahí metida media hora para comprarse
solamente unos bocadillos de jamón y queso, además de unos 20 yogures (estaban
demasiado, demasiado ricos y baratos) Pudo salir del supermercado. A lo lejos visualizó
la Plaza de la Concordia. Se veía muy a lo lejos, al menos la plaza
estaba bien centrada y ella siempre que quisiese podía darse un paseíto por el
parque, ¡benditos pisos baratos!.

Comenzó a caminar por las calles parisinas, llevaba dos
bolsas colgando de sus manos (realmente si, muchos yogures) y otra vez, con lo
torpe que era, iba chocándose con las personas de su alrededor con el plus de los insultos baratos a los que apenas prestaba atención, ya acostumbrada a que esto le pasase todos los días.

Frunció una vez más el ceño, estaba cansada, no había tenido
una bonita mañana, ¡pero vaya! Al menos su jefe se compadeció de ella y no fue
a trabajar. Edith no solía faltar nunca al trabajo, solamente por
casos puntuales. Su mente se fue de pronto a Muar, ¿estaría bien ahora el
gatito? Tendría que ir a la veterinaria a recogerlo, y también, gastarse un
dineral en ello. Quiso gritar desesperada, apenas le llegaba para fin de mes y
al estar tan estresada notó como el clima se humedecía, ¿se pondría a llover? ¡¡Maldito
fantasma que le leía el carácter!! Sus amigas, que siempre notaban los sucesos
extraños que pasaban cuando Edith estaba cerca, llegaron a la conclusión de que
había un fantasma que la acompañaba a todas partes y era el ser idóneo para
explicar el aura de mala suerte que tenía la francesa.

No se dio cuenta en que momento ni como, chocó contra un
hombre que estaba sacando la basura. Edith se cayó al suelo, y además de tirar
la bolsa de aquel tipo con el rostro desconocido, sus propias bolsas de la compra se cayeron al
suelo, dejando en el piso todos sus yogures y bocadillos de mala calidad.

Edith se llevó una mano a la cabeza y comenzó a quejarse en
francés por lo bajo. Por el dolor, notó como una rodilla le estaba sangrando un
poco.
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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Irving E. Lennox el Sáb Ago 06, 2011 7:16 am

Irving no era el tipo de persona que sacaba la basura durante el día. Era mejor que cuando tenía que hacer alguna menudez cotidiana, nadie lo viera y accidentalmente pudiera venirse abajo su distinguida fachada. De hecho, a veces había bajado la basura en batín y no había habido nadie en la calle para fijarse que oh, es ese hombre tan elegante y caballeroso del quinto A, haciendo cosas de mortales.

Pero de día ese lugar estaba lleno -como una lata de sardinas en las que las propias rebosan por los bordes y gritan en un idioma desconocido- y él tenía que arreglarse para bajar una bolsa apestosa llena de paquetes de fideos instantáneos. La noche anterior había estado demasiado ocupado escribiendo una estúpida noticia sobre cuatro locos que habían incendiado coches en las afueras. De algo estaba seguro: si no había tenido coche nunca en Inglaterra, por ninguna razón iba a comprarse uno en Francia. No ya por miedo a los rebeldes pirómanos que parecían ser la única novedad en el país, sino por pura desidia.

La desidia que lo había llevado a escribir un artículo malo y apresurado en el último momento. Irving se preguntaba cómo era que no lo habían echado. ¿Ningún pringado quería su lugar o es que en realidad se subestimaba y era realmente bueno escribiendo artículos triviales que los ingleses ni tan siquiera leían?

Volvió su vista a los alrededores. Era un lugar ciertamente bonito para colocar los contenedores. Desde la ventana de su salón podía ver el obelisco, y era una vista decididamente bella, pero tenía que caminar un buen tramo para sacar la condenada basura.

Entre el sobrecogedor espectáculo -no tanto-, las legañas que aún tenía pegadas a los ojos y las gafas de sol -todos sabemos que cuando está nublado es cuando la gente se confía y se quema los ojos-, estaba lo suficientemente cegato para colocarse directamente en el camino de una chica cargada de bolsas. Hubiera sido genial si fueran por la misma dirección, porque así podrían disfrutar de la colonia del otro o mirarle el culo o lo que fuera, pero en el caso que nos ocupa iban en direcciones contrarias, y, obviamente, el choque era imminente e inevitable.

Las bolsas -incluida la de la basura- y la chica acabaron por el suelo, y la gente los esquivaba sin siquiera echar una ojeada. Lo que era o bien realmente triste o realmente oportuno. En ese caso Irving optó por oportuno, porque no tenía intención de recoger la basura que se había salido de la bolsa cuando algún paquete la pinchó desde dentro.

Se agachó al nivel de la mujer y para su horror comprobó que estaba murmurando en francés, algo que podría haber sido verdaderamente sexy si no fuera porque estaba en el suelo y herida y con toda su compra por el suelo y más que seguramente maldiciendo toda la generación de Irving.

- Um... très désolé? -Se mojó los labios. Ni idea de qué más debía decir.

Le ofreció un pañuelo de tela. Nunca llevaba pañuelos de papel encima porque los paquetes abultaban mucho -además, ¿qué gracia tenía un pañuelo de papel?- , así que se gastaba dinero en pañuelos de algodón fino con demasiada frecuencia.

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Irving E. Lennox
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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Edith Broussard el Sáb Ago 06, 2011 7:34 am

Si bien, su mañana había sido horrorosa y parte de la tarde también, esto era lo peor que le pudo pasar. Edith levantó la mirada con una expresión de pocos amigos y se dio cuenta que el hombre que tenía delante de sus narices era un completo idiota. No, no lo conocía de nada, pero ya sabía ella que era idiota y punto.

En vez de agarrar amablemente el pañuelo y hacerse la mujer delicada, se lo
arrebató y sin decir nada se lo puso en la rodilla. Joder, dolía mucho, comenzó
a gemir por lo bajo y a quejarse. Al menos, aquel tipo llevaba patillas y eso era agradable, MUY agradable, a Edith le encantaban, pero sus malditas gafas de sol no hacían más que darle un aspecto de idiota y por el simple hecho de haberle jodido gran parte de la tarde lo seguía convirtiendo en subnormal.

Idiota.

Se levantó un poco, sin contestarle a aquel désolé mal pronunciado. Edith se dio
cuenta que era extranjero, no es que tuviera poderes psíquicos ni mucho menos (en realidad, si los tenía pero ella ni caso) simplemente, estar trabajando tanto tiempo en Disney con tanto extranjero le otorgó la capacidad de averiguar la nacionalidad de absolutamente todo el mundo (tampoco era cierto, pero daba igual, por una cosa que le salía bien…)

Suspiró, miró el suelo con todos sus yogures sagrados y comenzó a recogerlos, estaba tan cabreada que en medio del trabajo, se giró con mala leche hacia el hombre y sin importarle el acento tan asqueroso que tenía, le soltó.

-Fuck you bitch-

Además que su basura olía a tallarines baratos, ¡qué asco! ¡Qué hombre tan desagradable! ¿Acaso se creía super guay con sus gafas de sol? De pronto comenzó a lloviznar. Ella sabía que era su culpa, pero que más daba, igual le tiraba un chaparrón a aquel desconocido que iba a sufrir su cabreo mañanero. Así sus patillas sexys, y sus gafas de los chinos se mojarían hasta marcarle el paquete. ¡Pringado!

Sin darle tiempo a contestar su fantástico insulto con su fantástico acento francés de pueblo. Edith que no suele quejarse de absolutamente nada simplemente explotó.

-¡Mira por donde caminas! ¡Es tú culpa! ¡Ojala te caiga un maldito meteorito en la cabeza! ¡Bastardo malagradecido! ¡Todo iba bien!... ¡Todo iba bien hasta que me jodiste la tarde mierda! – Y tendría que ir cojeando hasta casa, porque vamos, su maldita rodilla dolía- ¡Y no pienso recoger tus tallarines baratos! ¡Cara pan! –Sus insultos nunca fueron un nova más, pero en fin, al menos era algo- ¡Espero que te caigan como el culo y tengas diarrea todo el fin de semana!-
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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Irving E. Lennox el Sáb Ago 06, 2011 8:08 am

Bueno, así que ahora la señora había decidido tirarle el diccionario de vulgaridades traducidas literal y liberalmente al inglés. Y quedarse con su pañuelo, lo que le jodía más, porque la verdad es que aparte de "bitch" no había entendido absolutamente nada de lo que le estaba diciendo la pobre desgraciada. Si tenía síndrome premenstrual pues peor para ella.

Menuda amargada comeyogures. Era una pena que fuera bonita, no hermosa como un arreglo floral en un concurso de ikebana, sólo bonita, como los dientes de león entre las baldosas. Bonita y sencilla, un poco demasiado sencilla quizás, y con un tremendo vocabulario acompañado de una tremenda mala leche.
Seguro que le iban las tías, o ni eso, porque si él se hubiera chocado con alguien tan tremendamente irresistible -como por ejemplo un clon suyo- no le hubiera gritado insultos precisamente. Hubiera cogido ese maldito pañuelo, se lo hubiera agradecido de todo corazón, se hubiera esperado a que le tendiera la mano para ayudarlo a levantarse y hubiera replanteado por completo su inclinación sexual. Oh, y lo maravilloso que sería que pasara de verdad. Lo que hubiera dado por estar en el lugar de esa pequeña desagradecida. Era una mujer extraña y triste, y la compadecía. La compadecía de esa manera que se compadecen a los niños "especiales".

No, necesitaba algo peor. Una metáfora terrible. Al menos los niños retrasados caían simpáticos. Esa chica era una villana sin remordimientos, y pensó que la compadecía de esa manera que compadecía el mundo a Hitler cuando éste se suicidó.
Es decir, de ninguna manera.

Irving se levantó y dejó que ella le lanzara todo tipo de calumnias e insultos variados que no entendía, mientras la suave llovizna daba a toda la escena un eje dramático. La gente empezaba a mirar. Irving se quitó las gafas para frotarse los ojos y parecer aún más desesperado. Se metió las manos en los bolsillos una vez hubo acabado -en realidad frotarse los ojos le había servido para quitarse las legañas- y apartó la basura con un pie. El contenedor no estaba demasiado lejos, llevaría la bolsa cuando el encontronazo hubiera acabado. Lo que había caído al suelo fue casualmente pateado a un lado de la acera, bajo un coche aparcado junto a ella.

Se quedó mirando a la chica con su mejor cara de "¿en serio, querida?", y tomó conciencia de que sí, parecía algo chulo, pero la loca estaba gritándole en su propio idioma inventado, así que estaban en las mismas.

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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Edith Broussard el Sáb Ago 06, 2011 8:29 am

Edith se dio cuenta que insultar no serviría de nada, más que nada porque aquel hombre estaba pasando terriblemente de ella. Al menos sabía pasar de las cosas, no como ella que se picó con el primer tropezón del día, ¡pero jopé! ¡Se había hecho daño! Y mientras él se tomaba un martini en su casa (tenía toda la pinta) ella tuvo que irse al veterinario, y pasarse todo el día de un lado para otro, discutiendo y suplicándole a Dios o quien sea que esté ahí para lograr tener el dinero suficiente y pagar el alquiler.

Se quedó parada mirando como le daba pataditas a su basura, era bastante cómico. Igual, ella se pasó un poco, aquel hombre no tenía la culpa de todas sus desgracias, seguramente era feliz con su martini y su conejo llamado Pulgas, si, tenía un conejo llamado Pulgas y disfrutaba de fumarse un cigarrillo todas las mañanas mirando el paisaje tan bonito que brinda Paris. Además de que tenía un piso duplex, y era el señor más elegante y feliz del mundo.

Vale, a Edith se le iba mucho la cabeza y también se le iba con los desconocidos, era gracioso inventarles una vida alternativa a la realidad que ella desconocía. Suspiró y miró el suelo avergonzada, iba a tener que concentrarse en hablarle en inglés, porque sino, no la entendería, como pasó con la mayoría de sus insultos.

Al levantar la mirada, se topó con la cara de aquel hombre que la miraba como…si estuviera loca, realmente lo estaba, su vida muy normal no era que digamos, y tampoco era normal lo que hizo.

-Lo siento…-Se mordió un labio enfadada por su acento tan horrible, ¡joder! Maldito extranjero, no podía haber nacido en Francia para resultarle más fácil entablar una conversación de disculpas decentemente- Te he insultado…mucho, te he deseado que se te cayera un meteorito y no es algo muy bonito, ¡a mi no me gustaría que me deseasen que se me caiga un meteorito en la cabeza!...-Realmente la estaba cagando- En cualquier cosa… n-no tienes la culpa, ha sido estúpido, jaja…pero toma –Sacó unos cuantos yogures de su bolsa y se los dio precipitadamente al hombre- ¡Te los regalo para que no te sientas mal!...

Edith sabia que seguramente el tipo la querría matar en cuestión, ¿quién regala yogures a desconocidos? ¡Ella!.
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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Irving E. Lennox el Sáb Ago 06, 2011 9:42 am

Vale, Irving tenía que pensarse esto bien. La chica lo insultaba, lo rebajaba a los niveles más zarrapastrosos y le regalaba unos yogures. Quizás en Francia tenía sentido, quizás eran diferencias culturales. O quizás es que el síndrome premenstrual volvía a esa chica en particular muy extraña. En todo caso, había pedido perdón como tan buenamente había podido, e Irving quería creer que había sido sincera. Había sonado ligeramente sincera, y seguro que eso eran sus encantos que empezaban a hacer efecto.

A todo eso, no sabía si aceptar los dichosos yogures. Normalmente, Irving declinaba toda oferta la primera vez, sólo aceptando cuando el otro insistía. Pero en el caso de la temperamental muchacha, era posible que le arrancara la cabeza si le decía que no. De hecho, ella se había quedado con el pañuelo de Irving, y por lo tanto era un intercambio justo. Además, temía que ella no lo entendiera y en general, sólo haría que la situación se tornara realmente incómoda.

Ahora llegaba el momento en el que se replanteaba su sexualidad. Cogió los yogures que le alargaba con cuidado de rozarle la mano en el acto. Ahí era donde se hacía Irvingsexual. En sus dedos quedaría el suave pero punzante aroma del sándalo -con un ligero toque de no sé qué cosa, a él sólo le importaba que la colonia oliera masculina-, y ella se olvidaría de su homosexualidad o en otro caso que también debería considerar, de su asexualidad frígida.

- Bueno, gracias. Crees que debería cambiar mi dieta ¿verdad? -Irving sonrió señalando los paquetes de fideos en el suelo. Algún francés que pasaba por ahí lo juzgó, malditos extranjeros tirando basura al suelo de mi preciosa ciudad.

El día de esa chica era mágico a partir de ahora. Se la imaginaba, viviendo su aburrida rutina, comprando yogures obsesivamente para luego comerlos viendo romcoms. Era el tipo de chica que ya no lloraba. Que era completamente insensible al romantiqueo peliculero.
Excepto cuando ocurría en su vida.

Joder, Irving iba a llorar, qué bonito era todo.

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Re: Basura apocalíptica.

Mensaje por Edith Broussard el Sáb Ago 06, 2011 11:20 am

Suspiró aliviada cuando sus yogures fueron aceptados. Generalmente Edith es algo terca cuando tiene que aceptar su derrota, pero realmente, en aquella situación se veía demasiado bien que la que había empezado con mal pie fue ella.

Sintió como su mano fue tocada pero no le dio demasiada importancia. Solía ser reacia a cualquier contacto físico con extraños, pero aquel chico olía bien, estaba bien vestido y con eso a ella le bastaba, no era desagradable a la vista, es más, si se ponía a observarlo un poco más detenidamente podía apreciar que era bastante atractivo. En cualquier caso, Edith no estaba en momentos de fijarse en el físico de aquel extraño.

Sonrió .

- ¿Cambiar tu dieta? Si, deberías cambiarla, comer tallarines cutres no es muy bueno que digamos...-Ya era hora de despedirse de él, al menos, ella en esos momentos no estaba en condiciones para conocerse con alguien nuevo ni mucho menos quedarse en la calle charlando con aquel extraño- Bueno, pues nada, adiós... espero que te gusten mis yogures, son de los baratos pero si los comes con los dedos mejor...- Aquella última declaración parecía hecha más para ella misma que para el hombre con gafas.

Con una sonrisa un tanto resignada, Edith caminó alejándose de él. No le preguntó el nombre confiada en que no volvería a topárselo nunca más en toda su vida. Después de unos 3 minutos caminando, se giró mirando hacia atrás y ya no lo volvió a ver. Se había ido.

Durante el resto del día, recogió a Muar de la veterinaria y, cuando en su piso pudo relajarse, se acordó de el tipo con el que se tropezó en la calle. Bajó su mirada a la herida de la rodilla, no estaba muy mal, aunque por si las dudas, mejor lavarla antes de que se llegara a infectar y tuviera que cortarse una pierna. Se dio cuenta que aún tenía su pañuelo, fue a tirarlo a la basura pero vacilando antes de hacerlo, decidió guardarlo.

¡Un pañuelo gratis joder eso si que era buena suerte!.



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